«Con 'Hijo de la patria' cierro totalmente la historia»

A.D.
-

Miguel Garví Sánchez presentó ayer en Librería Popular su última novela, Hijo de la patria, en un acto en el que estuvo acompañado por Cristina González. El autor comentó a La Tribuna de Albacete distintos aspectos de la obra

Miguel Garví Sánchez. - Foto: José Miguel Esparcia

¿Su sexta novela?
No, la quinta. Tengo seis libros publicados, pero uno de ellos no es novela, es un libro de investigación, El penal de Chinchilla y después apareció Tranvía 71. 
Hijo de la patria continúa Pimienta en la sangre.
Así es, Hijo de la patria continúa mi segunda novela, Pimienta en la sangre, que fue seleccionada por el Ayuntamiento de Albacete para los Clubes de lectura. En abril me reuní con los lectores de esos clubes y me insistieron muchos de ellos en que tenía que continuar Pimienta en la sangre, porque el final, me comentaron, quedaba cortado. 
En su momento pensé para esta novela en varios finales y me decanté por el que me parecía más lógico y no pensé en una segunda parte, pero ante la insistencia de los lectores, me decidí por continuar y eso es Hijo de la patria. 
¿Los mismos protagonistas?
Exactamente los mismos, bueno, parte de ellos. Inicio la novela donde dejé Pimienta en la sangre. El teniente Jaraíz  de la Guardia Civil se tiene que exiliar a la República Argentina para salvar su vida y una vez allí, nace Hijo de la patria. 
¿Qué cuenta sobre la vida del teniente Jaraíz en Hijo de la patria?
Su historia nace en la primera parte, Pimienta en la sangre, cuando es un joven oficial  al que sus superiores deciden infiltrarlo en una partida de maquis para delatarlos y detenerlos. En esa tesitura, los identifica, pero la reacción de sus superiores con estos maquis no es la que esperaba Jaraíz. Por circunstancias, un general de la Guardia Civil le aconsejará el exilio en Argentina, en un exilio dorado. 
Se integrará en lo mejor de la sociedad bonaerense y una parte de la trama de la nueva novela se desarrollará en Argentina, otra en Madrid, con retazos en la provincia de Albacete y en La Encina. 
¿Costó mucho retomar la historia?
No, es una historia que escribí con mucho cariño y me ha dado muchas satisfacciones. Pimienta en la sangre, a raíz de su selección, está teniendo muchas lecturas en las bibliotecas, está continuamente prestado. Ha sido una sorpresa muy grata; ahora Hijo de la patria tendrá que ganarse su sitio, espero. 
¿Cierra la historia?
Con Hijo de la patria cierro totalmente la historia. El teniente Jaraíz conseguirá lo que quiere y no hay lugar para una tercera parte. 
Fue muy rápida esta continuación de la novela.
Rapidísima. Comencé en abril y terminé a primeros de septiembre, bien es verdad que aproveché el verano, con más tiempo libre.  

(Más información en la edición impresa)