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Ramón Bello Serrano

Ramón Bello Serrano


Rueda inquieta

21/05/2022

En política, también en literatura, es bueno recordar a Gracián. Baltasar Gracián escribió en El héroe: «Todo móvil inestable tiene auge y declive... gran providencia es saber prevenir el declive infalible de una rueda inquieta».
La acotación es de Josep Pla y lo es a propósito de cierta consideración literaria de Saavedra Fajardo. Ocurre, es verdad, que la literatura se agita con una u otra aparición, pero es fácil adivinar si esa rueda inquieta, de modo infalible, quedará arrumbada en la cuneta. En política hay grandes excepciones. Es el caso de Volodímir Zelenski, un cómico de segundo grado, que es ya el héroe de nuestro siglo y que, probablemente, ha ganado una guerra que habría perdido caso de marchar al exilio. Se profetizó su declive inmediato y, sin embargo, la providencia que anunciaba su atípica estadía, erró al mudarse en un hombre admirable que demostró algo -quizá imperdonable y que nos pasará factura: Rusia es algo menos que una potencia regional (ésa fue la injuria de Obama) y sus carros de combate han pasado de ser una amenaza a cacharros ni siquiera inquietos. Bernard Shaw, pese a ser considerado anticuado, triunfó en Rusia por ser el polemista de todas las cosas -hubiese dado lo que fuere por asistir a las polémicas de Shaw con Chesterton. Es muy probable que Chesterton, de estar vivo, augurara una vuelta a la redención rusa, tras la guerra, en la senda de los grandes novelistas. Dostoievski narró el crimen y el castigo aunque proveyó la redención de Raskolnikov en el cristianismo -naturalmente al modo ruso. En España hemos padecido los móviles inestables -Rivera e Iglesias- y no fue arriesgado prevenir aquel «declive infalible de una rueda inquieta». En literatura Pla habló del escritor ficticio: «el que apunta, el que no tira nunca, el que diluye los adjetivos -cuando no pone unos por otros, más amables, menos sorprendentes, menos sin pena ni gloria». Los escritores ficticios suelen ganar mucho dinero -y algunos aguantan toda la vida, quizá por hacer estable su inestabilidad de origen. Otros creyeron ser de segunda fila (en política, Zelenski) y en realidad estaban llamados al modo que Isaías glorió a los afligidos de Sión.