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Javier Losán estrena 'King Kong Kabaret'

Emilio Martínez
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El dramaturgo y actor se ha hecho famoso con el éxito de su personaje 'El Ovejas' en la serie 'El Pueblo'

Javier Losán.

En sus más de tres décadas presente en todo tipo de obras teatrales ha hecho de todo, no sólo como actor sino también en otras facetas de las artes escénicas sin obtener, ni pretender ni desear, la popularidad, el ser mediático. Lo que desde hace un par de años le ha acontecido a Javier Losán merced a dar vida a El Ovejas uno de los personajes cómicos que protagonizan la famosa serie televisiva El Pueblo que emite Tele5. Más allá de eso y de otros de sus múltiples trabajos en la pequeña pantalla y en la grande, lo que más le llena es el contacto directo con los espectadores que sólo se da en el teatro: «Me encanta romper la cuarta pared». Por lo que a su vasto currículum va a añadir a partir del próximo jueves 28 una nueva obra, King Kong Cabaret, en la sala madrileña que lleva el nombre del legendario Carlos Lemos.

 Y dentro de ese actuar en directo, sin la red de la repetición si no sale bien como en cine o en la tele, nada hay que pueda prestarse más a la improvisación -«que tanto enriquece como actor», precisa- que la comicidad del cabaret, un tipo de teatro en el que también el albacetense acumula enorme experiencia. Aunque se trate de un cabaret con triple k, como añade para explicar que es la fiesta donde olvidar el mundo exterior y reír sin control. «El cabaret está vivo y se adapta a cualquier tipo de espacio escénico. Este King Kong es un paseo por la vida, donde todo cambia en un minuto y nada es lo que parece. Eso sí, una vida de plumas, lentejuelas; una comedia donde el público no dejará de reír, incluyendo también la sorpresa de nuestros artistas invitados, al margen de mi presencia y la de tres extraordinarios compañeros, Gonzalo Griñán, Esperanza Lemos y Miki Gee». 

Lo de la risa también ha sido una de las características de muchas de las obras anteriores que ha protagonizado tanto en  teatro como en diversas series de televisión, aunque como es lógico en su larga hoja de servicios a las artes escénicas también ha interpretado otro tipo de personajes. Ahora, desde hace un par de años es el turno para El Ovejas, una especie de hombre de pueblo que parece simple pero que, en definición de Javier realmente es «muy 'listismo der to'». No oculta, sino que presume de que para darle vida y cuerpo le ha venido muy bien echar la memoria atrás y volver a su infancia en El Ballestero y El Bonillo.

«El hecho de ser de pueblo, y vivir en él, me ha dado la facilidad de ver y observar a personas que son fuente inagotable de inspiración para crear mis personajes en general y a este caramelo para un actor que es El Ovejas en particular. Yo, que además soy un defensor de nuestro humor manchego, que tanto y tan bien se ha extendido, me fijo mucho en la esencia de las personas, en el comportamiento y reacción ante ciertas situaciones, en la forma de andar, en la postura corporal». En el éxito de la serie y de su Ovejas puede haber influido la novedad de que éste suelta lo que Javier, sin ningún tipo de rodeos, califica como 'palabros'.

«Es cierto que algunos de los que digo son de mis dos pueblos, de los que me nutro constantemente, pero siempre han pasado el filtro de los guionistas y directores». Porque, según añade, tanto guionistas como directores, en la gran mayoría de las ocasiones, le han dado el visto bueno para poder colarlos en la serie. Aunque cuenta que también ellos, a los que define como «superprofesionales», se han documentado ampliamente en este tipo de 'palabros' y muchas veces ya los incluyen en los guiones sin tener que añadir él ya nada.

Evidentemente no es que ese especial vocabulario manchego haya tenido mucha responsabilidad en el enorme éxito de la serie, tanto en Tele5 como en sus repeticiones continuas en su cadena Factoría de Ficción (FDF) y, claro en la de pago, pero Javier supone que algo habrá ayudado. Eso sí, a él no le ha sorprendido tal triunfo, porque sostiene que creyó desde el primer minuto en ella. Y explica que se debe a muchas cosas: «Primero porque es una serie familiar, porque está grabada en un realismo tal que mucha gente que somos de pueblo, nos identificamos con alguno de los personajes o conocemos a alguien que le ha pasado lo mismo que a ellos o identificamos personajes de la serie con gente de nuestro medio rural».

el lujo del teatro circo. Y no oculta que  también es un acierto que los personajes autóctonos del pueblo los interpretaran actores no de primera línea en el sentido de no ser tan famosos mediáticamente hablando para que cara al espectador todo fuera más creíble. Aunque como efecto colateral de El Pueblo, comprueba que esa popularidad le está llegando, y recuerda que hace un par de semanas, a la salida del Teatro Circo, donde fue a ver el espectáculo de su amigo José Mota, en cuyos programas de televisión casi siempre ha habido hueco para Javier, mucha gente le paró, le pidió autógrafos y la inevitable foto. Una escena que ya se ha repetido en Madrid, donde vive, y en otras ciudades, y que lleva de maravilla porque forma parte de su trabajo, que en este caso cuenta que es lo mismo que su ocio: «Soy un privilegiado».

Por cierto que este King Kong Kabaret, como otros variados proyectos que tiene entre manos, algunos como director y autor, le gustaría que también pudieran verse en Albacete, donde ha actuado ya en muchas ocasiones «en ese lujo que es el Teatro Circo», cual presume. Aunque lo de hacer el paseíllo ante sus paisanos siempre es diferente, lo que no quita para que indique que a nivel individual siempre que se sube a un escenario, independientemente de que los espectadores sean o no conocidos, sale a dar el doscientos por cien. No obstante, actuar en Albacete siempre es algo especial: «Ni más fácil ni más difícil, pero es indudable que uno tiene mayor responsabilidad y confía en que todo sea perfecto».

Una vez casi superado el obligatorio parón por la pandemia, en la que se le cayeron gran número de representaciones y bolos, unos pocos aplazados y la mayoría suspendidos definitivamente, Javier acumula otros proyectos de teatro, televisión, internet y cine, compartidos con El Pueblo. E incluso su sueño de llegar a Hollywood,  y también, entre otros muchos papeles pendientes, sobre todo el de Don Juan Tenorio: «¿Por qué un actor bajito, gordito y calvo como yo, no puede hacer de Don Juan?».