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Avanza la reparación del derrumbe en Alcalá del Júcar

A.G.
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Tragsa destina 83.000 euros a maquinaria para la segunda fase, de reposición de los sistemas de seguridad, que seguirá a la restauración de muros

Imagen reciente de los muros de contención reconstruidos. - Foto: A.A.J.

La empresa pública Tragsa ultima la preparación de la segunda fase de los trabajos de reparación de infraestructuras en el barrio del Ceñajo de Alcalá del Júcar, que consistirá en la reposición y mejora de todas las medidas de seguridad que dañó el desprendimiento de rocas de diciembre de 2016.

Como ya explicó el alcalde de la localidad, Pedro Antonio González, esa fase de las obras comenzará cuando concluyan la reconstrucción de los muros de contención de la ladera por donde cayeron las rocas hasta el núcleo urbano. Las dos partes del proyecto no podían desarrollarse a la vez, por motivos de seguridad y disponibilidad de espacio, y el primero era el de mayor duración, al tratarse de un trabajo «casi artesanal», consistente en la ejecución una a una de nuevas paredes de piedra de mampostería, que amortigüen cualquier futuro derrumbe.

Los últimos días del año podrían suponer el final de esa primera fase y el comienzo de la segunda. También es compleja técnicamente, pero se prevé que sea más rápida al poder contar con maquinaria pesada para el despliegue de los mencionados sistemas de seguridad, consistentes en redes de cable, mallas de triple torsión y pantallas dinámicas, destinadas a frenar el avance de cualquier material desprendido de esa pared natural de la hoz del Júcar.

El uso de esas máquinas era otro de los factores que elevaba el presupuesto del proyecto hasta la abultada cifra total de unos 2,8 millones de euros. De hecho, Tragsa presupuesto cerca de 82.000 para la licitación del alquiler de una grúa autopropulsada telescópica con operario, que será un elemento clave para poder concluir las obras.

El plazo de presentación de ofertas de ese procedimiento concluirá el 22 de octubre, con lo que la empresa pública podría disponer a lo largo de noviembre de la grúa, una máquina de entre 60 y 70 toneladas de peso cuya ubicación tampoco resultará fácil, ya que habrá de situarse en la calle Asomada, parte más alta del barrio afectado, una zona con una anchura máxima de 6,5 metros en la calzada.

Tragsa prevé el uso de esa máquina durante 840 horas, un plazo temporal que coincide con la previsión de concluir las obras a final del primer trimestre de 2022, cumpliendo los plazos establecidos en la ayuda que concedió la Administración General del Estado.

Además de para transportar los materiales, el brazo de la grúa servirá para descolgar desde el cantil, en una cesta, a a los operarios que deberán instalarlos en diferentes puntos de la ladera.

 

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