Mascarillas y guantes agravan los atascos en la depuradora

N.G.
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Aumentó un 20% la llegada de residuos no aptos para el inodoro a la EDAR en los meses de marzo y abril de este año

Millones de toallitas llegan a la EDAR y provocan obstrucciones en la red de agua. - Foto: Arturo Pérez

Usar el inodoro como una papelera se ha convertido en un grave problema. Primero fue la sustitución del papel higiénico de celulosa por las toallitas húmedas y, ahora, el uso de nuevos productos, como guantes y mascarillas, con el fin de evitar contagios por coronavirus, artículos que están provocando atascos en desagües y plantas depuradoras. Una situación que se ha agravado durante los días de confinamiento, en los que se ha incrementado el uso de toallitas y de otros residuos que se arrojan al váter.
Así lo reseñaron desde la empresa Aguas de Albacete, que ha observado que el incremento en el uso de estos productos ha sido exponencial, aumentando los residuos eliminados en el desbaste de entrada a la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de la ciudad de Albacete, llegando a más de 1.500 kilogramos al día, lo que traducido en costes supone más de 100.000 euros al año en la gestión de las toallitas.
El gerente de Aguas de Albacete, José Belda, manifestó que desde que comenzó el confinamiento se ha producido un incremento en los residuos que se generan en casa, también de las toallitas húmedas y, aunque «en las primeras semanas no fue un aumento significativo, a día de hoy sí que se ha detectado un mayor uso de estos productos debido a un aumento de la higiene en los hogares», por lo que los problemas ocasionados por las toallitas se han visto incrementados durante estos meses de aislamiento. 
En los meses de marzo y abril de este año se ha incrementado un 20% la llegada de esos residuos a la EDAR, llegando a 1,8 toneladas al día de media durante el estado de alarma, resaltó Belda. Además, de manera progresiva y en pequeñas cantidades, del mismo modo que aumenta la cantidad de toallitas que llegan a la depuradora, «se está empezando a detectar la llegada de nuevos residuos a los que no estábamos acostumbrados, como guantes de látex y mascarillas».

 

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