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Plata para el 'ganador'

Diego Izco (SPC)
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El delantero polaco hizo el año pasado méritos más que sobrados para ser Balón de Oro. - Foto: YOAN VALAT

Cuando Leo Messi fichó por el PSG, o sea, por la Liga francesa, el resultado del Balón de Oro parecía cantado: no se llama 'Ballon d'Or' por casualidad… Así que en la gala del pasado lunes sobrevolaba la sospecha de que el ganador 'moral' (tal vez real) iba a ser el segundo clasificado: un polaco en plenitud, goleador imparable, Robert Lewandowski. 

Tanto es así que el propio Messi, consciente de que a 'Lewi' le falta un trocito de historia en las vitrinas, observó en su discurso de agradecimiento que France Football debería dar al ariete el Balón de Oro 2020. El que le falta en las vitrinas por cosas de la pandemia. En 2021 le dieron la plata y esa 'medalla de chocolate' que se inventaron a última hora (premio al 'delantero del año') para compensar la injusticia pasada y la presente.

Del gigante de Varsovia  guardamos en la memoria un titular efímero de hace una larga década: «El Zaragoza, interesado en el polaco Lewandowski». Es lo más cerca que ha estado de jugar en la Liga española. Antes de ese intento de fichaje, el espigado 'nueve' de Lech Poznan había pasado por el modesto Pruszkow e incluso antes, siendo apenas un adolescente, por un duro proceso de entrenamiento de seis horas diarias porque estaba demasiado delgado. Luchó contra la naturaleza para ganar una masa muscular que no le correspondía y ser ese delantero por el que el equipo maño quería pagar cuatro millones de euros… pero el Dortmund de Klopp pagó 4,75 y lo hizo suyo.  

 

La explosión

Fue en la 12/13 cuando el mundo abrió los ojos para descubrir a ese polaco de 24 años llamado a marcar la historia del gol: si en la temporada anterior los 'borussers' habían ganado la Copa alemana al Bayern con un 'hat-trick' suyo, en las semifinales de aquella Liga de Campeones tumbó al Real Madrid con cuatro tantos (4-1). La subasta por el goleador de moda estaba abierta en Europa, pero fue el gran rival del Dortmund quien se llevó el gato al agua: en la 14/15 Lewandowski llegó libre a Múnich. 

Era el segundo año de Guardiola en el Allianz Arena, y 'Lewi' aprendió un nuevo registro. «Pep cambió mi forma de ver el fútbol», aseguraba en una charla que mantuvo hace tres años con Gerard Piqué. Entendió el juego desde ese punto de vista previo a que suceda: el movimiento, la táctica, intentar ir un pasito por delante del rival. El gol del 1-1 ante España en la última Eurocopa es perfecto: un globo sobre el área de la Roja, un golpecito con la cadera a Laporte, un espacio que se abre, un remate que termina en gol. 

Con el Bayern ha alcanzado registros asombrosos, con 319 goles en 349 partidos oficiales (una media cercana al tanto por encuentro: 0,91), hasta el punto de batir el pasado curso la histórica marca de Gerd Müller -la otra leyenda goleadora del gigante muniqués- con 41 goles ligueros en una temporada. 

La cabeza

Unir los conceptos 'delantero' y 'cabeza' nos evoca un remate, pero en las pocas entrevistas que concede Lewandowski se muestra como un tipo tranquilo, algo tímido, muy inteligente y con un discurso que se sale de lo común en el mundo del fútbol. Sobre su espectacular momento de forma comparado con la pujanza casi juvenil de otros valores goleadores (Haaland o Mbappé) decía a un rotativo en septiembre: «Cuando comienzas y la corriente te favorece porque tienes talento y eres bueno y joven, todo va bien y parece muy sencillo, pero todavía no sabes lo que son las decepciones. ¿Estarás listo para luchar cuando se presenten los problemas? Muchas veces, lo más humano es perder el hambre si ya estás saciado. Cuando pensamos en el fútbol tendemos a simplificar las cosas. La fama, la repercusión social, el dinero, hacen que el futuro de los jóvenes sea muy difícil de predecir. Muchos clubes están pagando por un futuro que desconocemos. Donde ves un jugador perfecto no hay una máquina, hay un ser humano impredecible».

Lo que quisieron 'predecir' en La Romareda en enero de 2010 era esto: la explosión que no cesa del mejor 'nueve' del mundo. Un Balón de Oro que salió con la plata y una 'chocolatina'.