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Carolina Marín vuelve a sonreír

Javier Picazo (EFE)
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La andaluza confirma que su regreso a las pistas es inminente y se marca los Juegos de París 2024 como el objetivo prioritario

La triple campeona mundial y oro en Río’16 se muestra optimista ante su futuro inmediato. - Foto: JUAN CARLOS HIDALGO

Hay luz al final del túnel. La jugadora de bádminton Carolina Marín se siente cada día más cerca de regresar a las pistas tras una grave lesión de casi seis meses y en un camino lleno de sacrificio en el que llegó a verlo «todo muy negro». Así, ayer aseguró que, tras confirmarse el pasado mayo su lesión y quedarse fuera de los Juegos, tuvo que marcarse un objetivo claro para no hundirse más «de lo que ya estaba».

«De repente, un mal gesto en uno de los entrenamientos y lo vi todo muy negro. Me costó varios días pero al final siempre intento sacar algo bueno, algo positivo de todo esto», aseguró la tres veces campeona mundial y medallista de oro en Río 2016.

Para la andaluza y su equipo, los Juegos de París 2024 son el objetivo prioritario.

A finales de mayo, en uno de sus mejores momentos profesionales, sufrió una rotura del ligamento cruzado anterior y los dos meniscos de la rodilla izquierda que le dejaron fuera del circuito. Esta es su segunda gran lesión tras romperse el ligamento cruzado en la rodilla derecha durante el Masters de Indonesia de 2019.

«Es cierto que esta recuperación me ha costado mucho más que la otra. Estaba bien mentalmente, muy motivada y con confianza, disfrutando del bádminton», destacó la deportista, que espera estar en la Copa del Mundo que se disputa en su tierra el 18 de diciembre.

Ahora, seis meses después, sus sensaciones son «buenas» y va ganando confianza. «Estos dos últimos años han sido muy duros para mí: Lesión, pérdida familiar (su padre falleció en julio de 2020) y otra lesión. Continuamente cambios muy muy duros. Golpes que te da la vida... pero una tiene que saber adaptarse», afirmó la onubense.

Una fortaleza mental que pone a prueba a los atletas y que tuvo recientemente en Naomi Osaka, estrella mundial del tenis, una de sus caras más amargas, ya que anunció su retirada temporal tras luchar contra la depresión durante casi tres años. «Es, sin duda, la cara más dura del deporte, que siempre ha estado ahí y conviene normalizar», aseguró.

De hecho, desde que tiene 15 años, la andaluza ha contado con apoyo psicológico. «Una ayuda muy importante. No lo necesitas porque estés loco o mal, sino porque estás bien pero te quieres encontrar mejor».