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El rejoneador Diego Ventura abre la puerta grande en Hellín

Pedro Belmonte
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Las espadas dejan la tarde en dos orejas para el rejoneador portugués, una para el sevillano Pablo Aguado y José María Manzanares se va de vacío en un entretenido festejo

El rejoneador Diego Ventura sale en hombros. - Foto: P.B.

Ayer las espadas dejaron la tarde de Hellín en una solitaria salida en hombros del rejoneador Diego Ventura, ya que Manzanares no anduvo fino con los hierros y Aguado dejó pasajes de gran toreo en el primero de su lote. Se lidiaron dos toros para rejones de El Soldao y cuatro de Daniel Ruiz, que sustituyeron a los anunciados de Núñez del Cuvillo, correctos de presentación y de juego desigual. El tendido se cubrió en la mitad aproximadamente.

Abrió plaza Diego Ventura con un toro del hierro de El Soldao, gordo, con cuajo y muy bonito por delante, al que tanto con el rejón de castigo como las banderillas, las clavó arriba, luciendo especialmente con Nazarí y Velásquez. Hasta tres cortas y una flor puso con Guadiana, peo el rejón de muerte no entró, necesitando de tres pinchazos sin soltar y dos descabellos pie a tierra, escuchando palmas.

El cuarto fue un toro muy aquerenciado en tablas, al que tuvo que plantearle la faena siempre al hilo de las tablas, sobresaliendo en banderillas con Fabuloso y Bronce, este ultimo sin cabezada, aunque con un cordelito al cuello, llegándole mucho en los terrenos del toro. Lo mató de un rejón trasero fulminante y cortó las dos orejas.

El primer toro de lidia a pie, segundo de la tarde, fue un castaño con el hierro de Daniel Ruiz, animal que embistió con clase pero sin fuerza. En el caballo empujó con la cara abajo y tuvo alegría en banderillas, llegando a la muleta mermado de fortaleza, aliviándole Manzanares los muletazos para que no fuese al suelo. Muy templado, suave y despacio lo pasó el de Alicante, sin apreturas pero bonito, lo que unido a la buena embestida, hizo que el trasteo llegara al tendido. Dos pinchazos y varios descabellos, con aviso incluido, dejó el premio en una cariñosa ovación.

Salió el quinto punteando los capotes y sin pasar, empujando en el caballo abajo y rompiendo en una embestida encastada, dentro de su mansedumbre. La faena tuvo transmisión por que cuando se arrancaba, repetía por abajo, llevándolo templado Manzanares. Una estocada caída, tras un pinchazo, dio lugar a petición y ovación, recogiendo una pitada el presidente por no conceder la oreja.

Detalles. El que hizo tercero de la tarde fue un animal de extrema nobleza, que empujó en el peto y esperó en banderillas, debiéndole llegar mucho Iván García y Pascual Mellinas, que protagonizaron un tercio con gran mérito. Pablo Aguado le realizó una faena de gran naturalidad, templada, con broches y adornos que fueron carteles de toros. El toro cogía los trastos por abajo y en ocasiones salía algo desentendido de la muleta, aunque repitió con nobleza. Lo mató de estocada trasera y caída y paseó la primera oreja de la tarde.

El que cerró plaza fue el que menos opciones dio al torero. Empujó con la cara arriba en el caballo haciendo sonar el estribo, si bien se desplazó en banderillas, pero a la muleta llegó protestón, con el viaje muy corto, aunque nunca puso en apuros a Pablo Aguado que lo pasó siempre con solvencia, intentando hacerle repetir, pero la falta de entrega del de Daniel Ruiz, deslució el trasteo y le impidió que la faena cogiera altura. Un pinchazo hondo y descabello dejó el premio en palmas.