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Antonio Pérez Henares

PAISAJES Y PAISAJANES

Antonio Pérez Henares


Horches hay muchos y más que habrá

02/07/2021

La localidad de Horche en Guadalajara, poco más de dos mil habitantes, ha saltado a la prensa nacional. Que se han rebelado decían los titulares y algún opinador ya se ponía venda en la herida de ‘buenear’ y pedía contención a los vecinos no se fueran a desmadrar.
Horche es y no es más, que un humilde y hastiado grito contra la aberración convertida en normalidad y elevada a la categoría de ley. Porque lo que está sucediendo y se está haciendo sufrir a la población no puede definirse de otra manera. La protección es, en exclusiva, para uso, abuso y disfrute de la delincuencia organizada, a la que se dota de impunidad y se le da armas y normas que impiden a sus víctimas el defenderse. Y si lo hacen serán ellos los reos de delito y a quienes se amenaza con la mayor dureza y se les advierte que caerá sobre ellos todo el peso de la ley.
La ley que no existe para quienes asaltan sus viviendas, se las apropian, les roban lo que dentro tienen, lo venden si les da la gana, las destrozan, en enchufan a luz y agua y además y en muchos casos establecen focos de delincuencia, de violencia y agresión contra un vecindario atemorizado.
Esta es la realidad, esta es la absoluta aberración y esto es lo que el actual gobierno del PSOE y Podemos no solo no se niega a atajar, sino que avanza cada vez más en la impunidad de los asaltantes y la indefensión de los asaltados.
Porque esto ya no es en absoluto la okupación por necesidad de una familia sin techo ni de otra que es preciso dar cobijo porque se ha quedado sin posibles y no puede pagar un alquiler. No. Casos hay, desde luego, y perentorio y necesario atenderlo. Pero no nos engañemos. Esto ya no va por ahí. Esto va de delincuencia, de mafias organizadas y de gentes que como saben que nada tienen que temer han hecho de esto su parasitaria forma de vida que nos es otra que vivir a costa de los demás y, aún más, con bula para insultar, destrozar y hasta robar, siempre que sea al menudeo, todo lo que les venga en gana y sin peligro de tener que pagar por ello.
Y eso es lo que el gobierno, sus voceros, sus televisiones y los del ‘buen rollo’ en general nos dicen que tenemos que aguantar, y que somos muy malos y muy poco progres si no entendemos que los okupas tienen que okupar y que nuestras casas, la del pueblo, el apartamento en la playa o la de la ciudad, son objetivos de los que tienen derecho a apropiarse sin más.
¿Qué es inconcebible? Sí. Que no es exageración en muchos casos. También. Que quien se tiene que aguantar, penar y pagar son las víctimas. Pues eso es la pauta y hasta la doctrina gobernante. Y no solo y por desgracia en este asunto.
El personal de a pie, a pesar de la adormidera que a cada hora le inyectan en vena comunicacional, empieza a estar hasta los pelos. Porque, aunque estas cosas salen poco en los papeles y en los telediarios son ya cosa común y general por todos los lugares de España y hasta en el más insospechado rincón.
En la manifestación de Horche, tan masiva que, si un porcentaje de población similar se manifestara en Madrid esta sí que iba a ser de verdad la de más de un millón, estuvo su alcalde ¿Como no? Y uno le escuchó con atención. Muy prudente. Y en lo esencial muy callado. Porque el alcalde es del PSOE y claro no iba a ir contra su propia sigla. ¿Les ha exigido en nombre de sus vecinos a sus dirigentes provinciales, regionales y nacionales que ponga pie en pared de una vez y en vez de seguir ensanchando el embudo de las tragaderas, que es lo que han hecho, pongan remedio o si no él no puede seguir así? Ah, eso no. Hasta ahí podíamos llegar. Frenazo y marcha atrás y eso ni mentarlo cuando se topa con el partido que es mucho más, bien se está viendo, que la patria y la sigla pesa muy por encima de toda la vecindad. Y suena a impostación, claro. Porque impostura es.
Creo recordar que hay por Toledo una ley autonómica, no sé si incluso hasta aprobada, al efecto y que estaba cargada de muchas palabras. Muchas y hueras palabras. Porque hacer, lo que se dice hacer no se ha hecho nada. Horches hay en mayor o menos grado muchos. Allí aprovecharon una promoción de viviendas que acabó en manos de un banco con lo cual ya la inacción es total pero los okupas organizados y dirigidos por una mafia que es quien hace el negocio mayor ya han ampliado su radio de acción y han intentado penetrar en casas particulares amen de campar a sus anchas lo que significa, aunque decirlo no sea políticamente correcto, que ya casi siempre es toda verdad, aumento del tráfico de drogas, de robos y de violencia.
Así que seamos claros señoras y señores del Gobierno nacional, regional y municipal, del PSOE y de Podemos. Ustedes no son sino los padrinos de la okupación. No nos vengan con emplastos ni monsergas. Sus actos, que son las leyes que no solo se niegan a hacer, sino que las retocan para peor y sus órdenes a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad a quienes amparan es a los delincuentes y saqueadores de viviendas y bienes ajenos y a quienes, amén de asaltados dejan indefensos es a la ciudadanía en general que mañana podemos ser todos y sin excepción. A quienes lo que se nos dice en realidad es: ¡Aguántense! Hasta que nos dejemos de aguantar.