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ERC se esfuerza para conseguir una investidura rápida

Agencias
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Los republicanos intentan superar los vetos entre Junts y los comunes para formar un Govern amplio, mientras Illa culmina su primera ronda de contactos

Aragonès arrancará las negociaciones con la CUP. - Foto: Generalitat/Rubén Moreno

El equipo negociador designado por ERC para recabar los apoyos necesarios para que Pere Aragonès sea el nuevo presidente de la Generalitat empezará próximamente las reuniones con CUP, JxCat y comunes en busca de una investidura «rápida», a la que tampoco renuncia el socialista Salvador Illa, ganador del 14-F. Ambas fuerzas, que empataron a 33 escaños con una diferencia de casi 50.000 votos a favor del PSC, defienden públicamente su derecho a postularse para dirigir el próximo Govern: Illa por ser vencedor y Aragonès por tener más posibilidades de lograr una mayoría absoluta gracias a los votos de los independentistas.

Con la idea de atar estos apoyos lo antes posible, ya se sabe que la primera reunión de los republicanos será con la CUP, cuyos nueve escaños son decisivos para sumar una mayoría separatista en la Cámara regional. Los número uno y dos de los cuperos, Dolors Sabater y Carles Riera, abrieron ayer la puerta a entrar en el Ejecutivo, algo que no hicieron en la legislatura anterior, pero lo ligaron a cuatro compromisos: «amnistía y fin de la represión», «autodeterminación vinculante», «plan de choque de rescate social» y «transición ecológica». En paralelo con la negociación con ERC, la formación anticapitalista contactará con entidades y movimientos sociales para incorporar algunas de sus demandas, y también celebrarán un consejo político el próximo 27 de febrero para «hacer balance» del resultado electoral.

Una vez se haya reunido con la CUP, Aragonès se citará por separado con Junts y con los comunes para tratar de deshacer los vetos cruzados entre Laura Borràs, que quiere un Govern netamente independentista, y Jéssica Albiach, que se niega a pactar con la «derecha» y aboga por un tripartito de izquierdas que incluya al PSC.

Un Partido Socialista que, por su parte, insiste en que luchará por la Presidencia de la Generalitat ajeno a la aritmética parlamentaria, que señala que eso es harto improbable sin el apoyo o abstención de alguna de las fuerzas separatistas. Pese a la improbabilidad de que su empresa tenga éxito, Salvador Illa culminó ayer una primera ronda de contactos telefónica -a la que seguirá otra presencial y discreta- con todos los partidos políticos, excepto Vox, para informarles de que se postulará a la investidura.

Según fuentes socialistas, Illa trasladó al resto de dirigentes que, a su juicio, los resultados del 14-F son «claros», con el PSC como la primera fuerza en Cataluña.

Esta opinión sobre el mensaje dado por los ciudadanos en las urnas diverge de lo que expresado por la portavoz del Govern en funciones, Mertixell Budó (JxCat), que cree que la reedición de la mayoría independentista manda «un mensaje claro tanto a Madrid como a Bruselas».