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Desconsuelo tras el infierno

Agencias
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Los fuegos que han asolado la península están prácticamente extinguidos, pero dejan un imborrable rastro de cenizas

Dos voluntarios exhaustos observan las consecuencias de las llamas en tierra gallega. - Foto: EFE

Las últimas semanas han sido terroríficas en lo que a incendios se refiere y ahora, cuando ya solo quedan rescoldos, llega la desesperación de ver la tierra arrasada, miles de hectáreas calcinadas que tardarán años en recuperarse y daños en propiedades privadas que podrían ser la ruina de muchas familias.

 Mientras se recupera el aliento de estos días, continúan las labores para sofocar las llamas en varias comunidades afectadas por la reciente oleada de incendios, que ya parece llegar a su fin con varios de los más dañinos -como el de Folgoso do Courel (Lugo)- por fin extinguidos, mientras se pide reforzar la prevención y la persecución a los autores de los fuegos.

La Xunta de Galicia daba ayer por extinguido el gran incendio de Folgoso do Courel y A Pobra do Brollón (Lugo), tras calcinar en total más de 11.100 hectáreas y que ha sido el fuego forestal más dañino de la serie de incendios que ha arrasado esta región unas 30.000 hectáreas. Los efectivos aún trabajan para sofocar las llamas de otros cuatro fuegos en los montes gallegos, si bien dos de ellos -el de Carballeda de Valdeorras (Orense) y el de O Saviñao (Lugo)- están ya controlados, y un nuevo incendio se declaró en la tarde del miércoles en Castrelo de Miño (Orense), lo que provocó el desalojo de algunos vecinos.

La evolución es favorable también en Andalucía, donde el incendio declarado el pasado lunes en Pinos Puente (Granada) se daba  por extinguido ayer, mientras que otro fuego registrado en Espiel (Córdoba), que ha arrasado unas 190 hectáreas, fue controlado, es decir, existe un perímetro sin vegetación o con vegetación ya quemada y por ello las llamas no pueden expandirse.

En Navarra, en la noche del miércoles los bomberos se retiraron de la zona afectada por las llamas en el término municipal de Carcastillo a causa de un fuego que se cree pudo ser intencionado pero que ya está extinguido.

No obstante, la Agencia Estatal de Meteorología en la región avisa de que el riesgo de incendios sigue siendo «muy alto».

A raíz de esta oleada de incendios, que ha situado a España como el país europeo con más superficie forestal quemada este año, el nuevo fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, prometió en el Congreso reforzar las medidas preventivas y la persecución de los autores de incendios forestales.

Por su parte, varias organizaciones ecologistas denunciaron en un comunicado las «negligencias» ocurridas este verano, como la del pasado 20 de julio, cuando una empresa de trabajos forestales originó un incendio mientras realizaba hoyos con maquinaria pesada en Ateca (Zaragoza), fuego que calcinó más de 14.000 hectáreas.

Los activistas han recordado que, del 96 por ciento de los fuegos anuales (entre 11.600 y 12.000 de media), el 43 por ciento se atribuye a negligencias, entre las que se encuentran los trabajos forestales. Así, las entidades reclaman Gobierno explicaciones sobre por qué se conceden permisos para realizar trabajos forestales en épocas de máximo calor.