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Javier López-Galiacho

Javier López-Galiacho


Ni la madre que la parió

01/11/2022

A la misma hora de aquel jueves 28 de octubre de 1982 en que Felipe González y el hoy defenestrado Alfonso Guerra, salían a la ventana del madrileño Hotel Palace para celebrar la victoria arrolladora en las elecciones generales, este entonces jovencísimo columnista pulsaba el timbre de la vivienda-despacho del prestigioso abogado que fue don Paulino Tercero. Venía a contarle como se había desarrollado aquella histórica jornada electoral en Albacete y, en particular, el recuento de votos en la mesa electoral del barrio de Centro que se ubicaba en la sede de las Quinielas en el Pasaje de Lodares. Junto a un conocido abogado, a quien abracé la última Feria, ejercí de apoderado electoral de la coalición AP-PDP. Un tándem electoral entre el partido de Manuel Fraga y el demócrata cristiano de Oscar Alzaga. Mi visión humanista cristiana, influida por ser entonces colegial de San Pablo, me predispuso hacia aquella primera y única experiencia política en mi vida, si así se puede llamar a ser un mero apoderado electoral. Jamás volví a serlo y, es más, confieso que nunca he tenido militancia política alguna, manteniéndome, eso sí, fiel a mi posición humanista cristiana cuyo eje innegociable es la dignidad la persona. El PSOE ganó también en Albacete con un 54,4 por ciento y casi 35 mil votos. Y la coalición AP-PDP quedó segunda con casi 22 mil votos y un 34 por ciento del total de papeletas. Los socialistas se llevaron tres diputados por Albacete y la coalición de centro derecha tan solo uno. Recuerdo que aquella fría noche de octubre de 1982, don Paulino Tercero, con la mesura propia del buen jurisconsulto, me aconsejó centrarme en los estudios y servir a España y a Albacete desde una sólida preparación humanista. Ese consejo nunca lo olvidé. Han pasado 40 años y a España, como vaticinó Alfonso Guerra, ya no la reconoce ni la madre que la parió. Y al Albacete del recordado don Paulino Tercero, vecino del piso quinto derecha de la calle Francisco Fontecha número 1, tampoco la reconoce ahora ni la madre que la parió.