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Martha Argerich, pianista universal de visión insondable

Antonio Soria
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Su forma de tocar el piano de la artista que hoy cumple 81 años es pura magia, por la maestría con la engarza el discurso musical

Martha Argerich, pianista.

Nacer con un don y cultivarlo hasta lo sublime es extraordinario. Quienes creemos en la educación y en la bondad de la naturaleza humana queremos pensar que, quizás algún día, la igualdad de oportunidades en una sociedad con criterio haga posible que la voluntad guíe al talento sin que imposibles ajenos lo impidan, pero quizá esta presunción no es más que una entelequia para una humanidad incapaz de comprender y poner en valor el bien sin contraste con el mal. 

Lo necesario que es, creo cada vez más firmemente, definir y defender la calidad con parámetros concretos que, lejos de deshumanizarnos, afines a nuestros códigos lingüísticos, forjarían una realidad con criterio de contenido sólido y lo suficientemente dúctil y flexible para no quebrarse e impedir la invasión y contaminación hasta el punto del «todo vale», en pocas áreas tan bien instalado como en la música.

Ante la falta de este criterio forjado con parámetros comprensibles y codificados, lo que queda es lo inefable, lo que no se puede explicar con palabras, que emociona o no, que cautiva y atrapa. Escuchando a Martha Argerich confieso que he vivido momentos de intensidad brutal, llorando no sé si como un feto o como un niño, absolutamente vulnerable ante la empatía de lo que produce en mi sensibilidad su forma de tocar el piano, pura magia, de Bach a Ravel…, pasando por tanto y tanto repertorio. La maestría con que Martha Argerich engarza el discurso musical, tan temporal e irrepetible, emerge de la parte más escondida de la creación humana con el cuidado y respeto de quien ama su oficio y la emoción de quien goza del talento y frescura para expresar su visión del arte, una visión de fondo insondable capaz de sorprender con un ataque más sensible, de agradar con una proporcionada y elegante discusión polifónica, de hacer vibrar con un tremolante obstinato, de omnubilar con un ensoñador timbre, bordando el fraseo magistralmente.

Revesada la redonda cifra de los 80, hoy cumple Martha Argerich 81 años. Queremos enviarle desde aquí nuestra más sentida felicitación e invitar al lector a dejarse inundar por su arte pianístico, que puede encontrar por doquier, mirando a uno u otro lado de las redes sociales o asistiendo, esto es lo mejor mientras aún sea posible, a una de sus actuaciones en directo. Escuchar tocar el piano a Martha Argerich es un experiencia privilegiada que recomiendo sin ningún tipo de duda.

Tuve ocasión de conocerle personalmente tras uno de sus conciertos en Oviedo, que la concejala de cultura y el alcalde de la ciudad nos obsequiaron como clausura del Congreso Internacional de Pedagogía e Investigación Performativa y Creatividad Musical (COIN), al que tuve el gran placer de asistir en compañía de colegas y amigos. Nos invitó en un lugar absolutamente normal, lo que había abierto a esas horas cerca de la media noche, el agente italiano que le acompañaba, quizá por indicación suya.