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Elena Serrallé

Elena Serrallé


Yo hablo castellano

03/11/2021

No se dice cupcake, se dice magdalena. No se dice spoiler, se dice destripar. No se dice check in, se dice registrarse. No se dice selfie, se dice autorretrato. No se dice shooting, se dice sesión de fotos. No se dice on line, se dice en línea. No se dice black friday, se dice viernes negro. No se dice fake, se dice falso. No se dice running, se dice correr. No se dice look, se dice atuendo. No se dice nanny, se dice niñera. No se dice parking, se dice aparcamiento. No se dice email, se dice correo electrónico. No se dice casting, se dice proceso de selección. No se dice coach, se dice entrenador. No se dice basket, se dice baloncesto. No se dice fashion, se dice moda. No se dice brain storming, se dice lluvia de ideas.
Podría estar un día entero construyendo un listado de ejemplos de anglicismos plenamente integrados en nuestro día a día, muchos de ellos ya reconocidos por la RAE. ¿No os preocupa? ¿No os toca el orgullo? A mí si.
Es por ello que reivindico y promuevo el buen uso del español, mi idioma, uno de los más ricos que existen. Actualmente la lengua que ejerce un dominio absoluto en el mundo es el inglés. Su presencia se extiende como la pólvora, bajo la actitud pasiva del resto de la humanidad.
Me niego, me niego rotundamente. A cambio ¿qué términos incluyen los ingleses en su vocabulario que provengan del español? ¿Paella? ¿Torero? ¿Siesta?... conceptos trasnochados y totalmente utilizados para encasillarnos en clichés que ya están demasiado desfasados y obsoletos.