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La fiebre española por Beethoven

L.G.E.
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La revolución de Beethoven arribó tarde a España, pero al final llegó y sobre todo con mucho entusiasmo en su primer centenario. Un librocoordinado por dos profesores de la UCLM rastrea su influencia

La Orquesta Sinfónica de Madrid fue clave en el centenario de 1927. - Foto: Rubén Serrallé

Exaltación de la alegría, congestión heroica, melancolía de Claro de Luna o astenia pastoral. Estos podían ser algunos de los síntomas de la fiebre española por Beethoven, que se extendió en 1927, coincidiendo con el primer centenario de su fallecimiento. «La repercusión fue extraordinaria, hubo una auténtica fiebre por la música de Beethoven, sobre todo acudiendo a las fuentes originales», cuenta a La Tribuna Paulino Capdepón, catedrático de Historia de la Música de la UCLM. Ha investigado precisamente el papel de la Orquesta Sinfónica de Madrid en ese aniversario y se sorprendió al descubrir el «entusiasmo» que provocó, no solo en la capital de España sino en el resto de la geografía. 

Su investigación centra uno de los capítulos del libro ‘Beethoven desde España: estudios interdisciplinares y recepción musical’, una obra colectiva que ha coordinado el propio Capdepón con Juan José Pastor, también profesor de la UCLM, del Departamento de Didáctica de la Educación Física, Artística y Música. Ambos codirigen el Centro de Investigación y Documentación Musical de la Universidad regional. 

Pastor explica que «el libro tiene una parte más dedicada a la recepción de Beethoven dentro de la misma música y una segunda parte en estudios interdisciplinares y se habla de la presencia de Beethoven en otras artes, pintura, escultura o cine». La iniciativa de hacer esta obra sobre la influencia del autor de Bonn surgió a raíz de la celebración del 250 aniversario de su nacimiento en 2020, aunque al final las celebraciones se han ido prolongando hasta este 2021 por la incidencia del coronavirus. 

La fiebre española por BeethovenLa fiebre española por Beethoven - Foto: UCLMCapdepón y Pastor se pusieron en contacto con musicólogos, tanto españoles como del resto de Europa para constatar si había interés en hacer un libro así y la respuesta fue positiva. «Aunque hubiéramos querido que se editara en 2020, fueron tantos los autores y la complejidad en la preparación de la obra que tuvimos que esperar a 2021», reconoce Capdepón. 

En este libro se descubre que la fiebre por Beethoven tardó llegar a España, pues en vida del autor hubo poca incidencia. «Era una España en crisis», cuenta Capdepón que suma los efectos de la invasión napoleónica, con lo que eso comporta para el «debilitamiento de las infraestructuras musicales y culturales del país», con el cierre paulatino de las capillas musicales por falta de fondos (también es la época de la desamortización). «Uno de los motores de la música española desde el siglo XVI hasta ese momento había sido la Iglesia, que pierde la posibilidad del fomento de la música», señala. 

Beethoven en la guitarra española. El esplendor de Beethoven coincide con una época de decadencia en España, así que su influjo llega con retraso. Capdepón habla de la recuperación en el siglo XIXcon la fundación de la Sociedad de Conciertos, una orquesta impulsada por Barbieri, y el desarrollo de la zarzuela. 

Félix Grande, que pasó su infancia y adolescencia en Tomelloso, es uno de los escritores que han plasmado a Beethoven en sus versosFélix Grande, que pasó su infancia y adolescencia en Tomelloso, es uno de los escritores que han plasmado a Beethoven en sus versos - Foto: Luis López AraicoEn el libro, por ejemplo, se puede comprobar cómo Beethoven fue una influencia clara para algo tan  arraigado en la cultura musical ibérica como la guitarra española. José Luis De la Fuente, profesor de la UCLM en Cuenca, ha rastreado esa influencia en las obras de nombres como Trinidad Huerta, Antonio Cano, Fargas y Soler, Francisco Tárrega o Miguel Llobet.

Los temas españoles sobre los que compuso. ¿Y al revés? Beethoven se fijó en la música española para sus creaciones. Eso es algo que aborda en el libro la profesora del Conservatorio Superior de Valencia, Nieves Pascual. Beethoven tiene algunas canciones españolas en su repertorio. Pero también la temática vinculada a España se ve en su única ópera, Fidelio, que transcurre en una prisión cerca de Sevilla, o en las composiciones sobre Egmont, que se inspiran en una tragedia de Goethe sobre la ocupación española en los Países Bajos. «Beethoven no pisó nunca nuestro país», aclara Capdepón, «aunque se ha especulado de la posible procedencia española de la abuela de Beethoven». 

Flojo en spotify. Juan José Pastor incide en que el compositor del ‘Para Elisa’ es todo un icono para el resto de las artes.  «La imagen de Beethoven que se gestó en el siglo XIX es una imagen del romanticismo, un genio, que a pesar de esa sordera tiene una escucha interior», señala. 

Pero el tiempo pasa para todos y también para su música. Pastor explica que sus composiciones no sonaban en su época como se pueden escuchar ahora y que por eso se han hecho intentos de «recuperación histórica» de su música. «Los instrumentos de ahora no son los de principio del siglo XIX, las plantillas de ahora no son las mismas, el sonido es distinto, ese Beethoven que se ha intentado recuperar tiene un sonido muy distinto al de grandes masas orquestales de Karajan», comenta.

Además cree que realmente «se escucha bien poco» a Beethoven si se miran los grandes canales de difusión de música de la actualidad.  «A pesar de ser un nombre de letras mayúsculas, la gente no conoce su obra, en general, si uno mira youtube, o spotify, el número de audiciones de su obra es menor a las de Ed Sheeran o Despacito», explica.  Hay reproducciones en youtube, por ejemplo, del ‘Claro de luna’ que han llegado a los 47 millones de visualizaciones o de la Novena sinfonía dirigida por Mutti que ha superado los treinta millones o un vídeo tutorial para tocar el ‘Para Elisa’ con 41 millones. Es mucho, pero es que solo el año pasado la canción del verano de Ana Mena y Rocco Hunt ‘A un paso de la luna’ llegó a los 59 millones y su versión en italiano a los 89. «No es consumido, se consume, pero no mucho», indica Pastor, «sus últimas obras son muy complicadas y complejas desde el punto de vista intelectual». 

Entre la 'Música amenazada' de Félix Grande

La música de Beethoven se puede leer, y no solo en partitura, sino también en poemas. Un ejemplo muy cercano es el de Félix Grande, escritor que pasó su infancia y juventud en Tomelloso, que es Premio Nacional de Poesía o Premio Nacional de las Letras Españolas y que falleció la pasada década. La música de Beethoven aparece en su poema titulado ‘Nocturno’, que se recoge en el libro ‘Música amenazada’. Así lo plasma en sus versos:«Una alucinación/ Empecé a intentar rescatarme/ en mis objetos y en mis hábitos:/ puse Beethoven, encendí un cigarrillo,/ despacio consumí un vaso de leche;».

Este poema del autor de ‘Puedo escribir los versos más tristes esta noche’ es uno de los ejemplos que está recabando Juan José Pastor en la investigación que está realizando sobre la presencia de Beethoven en la literatura. 

También se puede rastrear la huella del compositor de Bonn en textos de algunos escritores del postismo, como Eduardo Chicharro o Carlos Edmundo de Ory. Este movimiento de vanguardia de los años cincuenta tuvo en Ciudad Real uno de sus focos. En su libro ‘Carta de noche’, Chicharro dedica una a Beethoven, a su Novena Sinfonía. 

Desde el Centro de Investigación y Documentación Musical de la UCLM han trabajado para publicar este verano otro libro sobre Beethoven con el título ‘Y la música se hizo verbo’, que acaba de salir a la luz y aborda la presencia de este compositor y de su música en la poesía. En el libro anterior sobre la recepción e influencia de Beethoven, Juan José Pastor ya le ha dedicado un capítulo a la presencia de este genio en la literatura universal, centrándose en la primera mitad del siglo XX.

Sinfonías como personajes de teatro. Hay ejemplos muy llamativos. Pastor destaca al dramaturgo francés René Fauchois, que escribió un drama en verso titulado ‘Beethoven’.  «Es muy interesante porque las sinfonías de Beethoven son incluso personajes en las obras de teatro y el autor dialoga con ellas», expone Pastor. Por cierto, Fauchois tiene también una obra dedicada a Mozart y otra a Rossini. 

También subraya el ejemplo de la obra de otro francés, Romain Rolland, sobre un supuesto compositor alemán de nombre Jean-Cristophe. Es una novela en diez volúmenes, que fue clave para que a Rolland le dieran el Nobel de Literatura. Pastor señala que la referencia de Beethoven es palpable. 

Su influencia cruza el Atlántico y sirve también para contar una historia en la Norteamérica de la segregación racional. Lo hizo James Weldon Johnson en su ‘Autobiografía de un ex hombre de color’, una historia que arranca con un niño negro que es un prodigio del piano. 

Y en Proust, Woolf, Mann. Además Pastor menciona otros ejemplos de escritores muy conocidos de la literatura universal. Es el caso de Marcel Proust y ‘En tiempo del busca perdido’, en el que se mencionan algunos cuartetos, Thomas Mann y su ‘Doctor Faustus’, en el que se vierten una «serie de reflexiones sobre sus últimas sonatas para piano» y Virgina Woolf con ‘Las olas’, basando el diálogo final también en uno de los últimos cuartetos de Beethoven, como apunta Pastor. 

El profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha diferencia estos ejemplos de inspiración beethoveniana con muchas de las novelas que se escriben en estos tiempos «herederas de las fórmulas Código da Vinci». Explica que en estas novelas se utiliza al compositor de ‘Claro de luna’ para «plantear una trama» y se diseñan «como un bestseller, que sea fácil de leer y no tenga ninguna complicación». Él se queda con aquellos escritores que han escuchado a Beethoven para hacer obras «extremadamente intelectuales, reflexivas y que  tienen la voluntad de imitar a la música, a través de la palabra». 

Castilla-La Mancha tiene el único centro de musicología asociado al CSIC

La investigación es importante y también en musicología. Quizá no lo sepan, pero en Castilla-La Mancha está el único centro sobre esta materia asociado al CSIC, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Se trata del Centro de Investigación y Documentación Musical, el CIDoM. Es de la Universidad de Castilla-La Mancha y tiene su sede en Ciudad Real. Paulino Capdepón, que lo codirige junto con Juan José Pastor, explica que ya tienen cuatro colecciones de musicología en marcha. La primera es de ‘Investigación y Patrimonio Musical’, con editorial Alpuerto, que ya va por veinte volúmenes. Se han publicado, por ejemplo, obra completa de Alonso Xuárez, maestro de capilla en Cuenca del siglo XVII. La segunda colección es la ‘Biblioteca de Investigación y Patrimonio Musical’ con Academia del Hispanismo (aquí hay una obra sobre Sebastián Durón, compositor de Brihuega. La tercera colección se hace con el Museo Nacional de Teatro de Almagro y en breve saldrá una publicación sobre las óperas que alberga. La cuarta, Euterpe, la han inaugurado con esta investigación sobre Beethoven.