Castellanos lamenta que los albacetenses no se sepan vender

Emilio Martínez
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La presidenta de Patrimonio Nacional acaba de celebrar con éxito su novedoso 'Jazz Palacio Real

La albacetense Llanos Castellanos, en su despacho de la presidencia de Patrimonio Nacional. - Foto: Patrimonio Nacional

Es una frase desgraciadamente popular muy utilizada a lo largo de la historia de nuestro país por decenas de grandes autores, como entre otros Mariano José de Larra y Miguel de Unamuno que la escribieron o la dijeron repetidas veces. Sí, la de «Me duele España». Remedando la famosa expresión y a los que eso pensaban, pero reduciendo su alcance geográfico a Albacete, son varios los personajes de la diáspora  que, directa o indirectamente, utilizan su significado en referencia a nuestra provincia. Entre ellos, la desde hace unos meses nueva presidenta  de Patrimonio Nacional,  Llanos Castellanos Garijo. La paisana, que está imponiendo novedades en esta labor, cree que es verdad que las realidades positivas de la tierra «ni se conocen ni se valoran como se merecen. Y, sin embargo, cuando la gente descubre las riquezas de Albacete se lleva una doble sorpresa», como declara a La Tribuna.
Una sorpresa de la que se siente muy orgullosa y que se presta a ampliar con más palabras,  porque presume de que el viajero que va a la tierra por primera vez «descubre productos, paisajes y experiencias que no conocía y, además, le encantan». Y es que Llanos tiene claro que las riquezas de Albacete gozan de una singularidad «que las hace diferentes, que enamoran cuando las conoces». E incluso va más allá y precisa al respecto que la provincia posee materias primas, paisajes, entre otras magníficas realidades, y sobre todo lo que, según ella, muchas veces buscas cuando viajas o cuando cambias de residencia: «Bienestar, buen vivir, buena calidad de vida, pero nos falta promocionarnos mejor».
Es decir, que al igual que otros destacados personajes de la diáspora madrileña que han pasado por esta sección, su dolor le viene de que muchas veces los albaceteños nos encerramos dentro de nosotros, disfrutamos de lo que tenemos: «Pero no lo ponemos en valor yendo a contarlo, enseñándolo, haciendo ese esfuerzo de venta», relata. E insiste en que no es un problema de autoconocimiento «porque somos conscientes de lo que tenemos, pero para que lo sepan los de fuera hay que salir y contarlo». 
Por último, cierra el tema con una especie de razonamiento final en el sentido de que los albaceteños debemos hacer un ejercicio de reflexión en muchos campos. «Como sociedad que queremos crecer y copar determinados ámbitos innovadores en industrias, agroalimentación o turismo rural, deberíamos de concitar un gran acuerdo social de cómo emprender acciones coordinadas para crear ese ecosistema de innovación y de perfección, y luego enseñarlo y venderlo».

 

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