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José Fernando Molina abre la puerta grande de Las Ventas

Pedro Belmonte
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El novillero albacetense cuaja una gran tarde y pasea una oreja de cada uno de sus enemigos

Molina sale en hombros del coso venteño. - Foto: Pedro Belmonte

Fue llegar y besar el santo. Dos faenas de verdad, con buen toreo, refrendadas con dos estocadas tirándose a por ellas, fue la presentación de José Fernando Molina en la primera plaza del mundo, saliendo en hombros por la puerta grande. Se lidiaron cuatro novillos de Los Chospes y dos de Torrealba, para Antonio Grande, Molina y Arturo Gilio.

Se fue José Fernando Molina a porta gayola, con voltereta incluida, sin consecuencias aparentes para recibir a un novillo de Los Chospes que de salida anduvo distraído, muy bien lidiado por Casanova y banderilleado por Caco Ramos y Víctor Martínez. Tuvo un excelente pitón derecho que supo aprovechar con series de gran profundidad, templadas, largas y mandonas, que hizo romper al tendido con olés de mucha intensidad. Al natural, el animal se metía por dentro y no tenía tanta franqueza, por lo que volvió a la diestra, rematando con manoletinas muy ajustadas. Se tiró a matar de verdad, saliendo cogido, sin aparentes consecuencias, cortando una oreja de peso que ofreció a su madre al cielo.      

Se la jugó de verdad con el quinto, un novillo del hierro de Torrealba que no regalaba las embestidas y con el que pisó terrenos muy comprometidos. Comenzó dándole sitio enjaretándole una serie en redondo templadísima y ligada, pero lo bueno vino al natural, metiéndose en los terrenos del toro, con valor, técnica y mucho corazón, sucediéndose naturales profundos, comprometidos y verdaderos. Una estocada en el hoyo de las agujas, le proporcionó la segunda oreja de la tarde y la puerta grande de Las Ventas.                     

Abrió plaza un novillo de Los Chospes, protestado por el tendido 7 de salida, pero que se movió con nobleza aunque algo deslucido ya que soltó la cara y se rebrincó, pero la falta de temple impidió poder hacerse con él, por lo que la faena nunca cogió vuelo. Una estocada finalizó con la vida de "habano", recogiendo palmas. El cuarto, encastado aunque con algunas complicaciones, que respondió cuando le bajó la mano en la primera parte de la faena. No anduvo sobrado de fuerzas y terminó acortando la embestida. Recogió algunas palmas tras una estocada desprendida.

El tercero de la tarde, fue un novillo encastado aunque con sus teclas, que en momentos sobrepasó al mejicano. Faena con mucha voluntad que terminó de una estocada, silenciándose su labor.

El que cerró plaza tuvo complicaciones y poca entrega, que resolvió el novillero con valor, y mucha entrega, pero no llegó a coger vuelo la faena. Lo tumbó de una buena estocada y recogió una ovación.