scorecardresearch

La guitarra que ni el párkinson pudo callar

Javier Herrero (EFE)
-

Patricio, un cantautor diagnosticado con la enfermedad, es capaz de volver a rasgar las cuerdas gracias a una avanzada operación

El músico está muy contento e ilusionado por la publicación de su nuevo disco. - Foto: Miguel Oses (EFE)

La del último disco de Patricio es una historia de éxito antes incluso de su publicación. Es más, es «un triunfo de la vida», como concede el cantautor vasco, diagnosticado de párkinson con solo 33 años y al que una avanzada intervención le ha permitido volver a la música rasgando su guitarra como antaño.

Recuerda perfectamente el primer día que notó «que sucedían cosas raras en el pie». Era 2012 y estaba volcado en la presentación de uno de sus discos. «Vi que cuando estaba sometido a cargas de estrés, surgían problemas al andar o para posarlo», rememora coincidiendo con la celebración hoy del Día Mundial de esta enfermedad.

Al principio no le dio importancia, pero «aquello no se iba, era cada segundo, cada instante», y los síntomas, «como la falta de movilidad en el tobillo», fueron a más. Solo un año después, ya no aguantaba «más de media hora o una hora» al piano, aunque asegura que nunca abandonó la música.

En 2015, mientras vivía en Bélgica, llegó el veredicto médico: párkinson precoz. Poco después de la publicación del álbum Un rayo me atravesó (2018), le comunicaron que existía una sofisticada técnica quirúrgica que podría mejorar notablemente su calidad de vida. Se trataba, en términos vagos, de implantarle unos cables en el cerebro que, mediante impulsos eléctricos, activan su actividad dopaminérgica. «Al principio no lo veía nada claro. Me iban a meter cables en la cabeza y hacía falta mucha precisión. Había miedos y muchas preguntas. También había estadísticas y nadie te dice seguro que va a ir bien. De hecho me lo tuvieron que hacer dos veces», cuenta.

Aún sintiéndose un «afortunado», pues se trata de un proceso para el que hay que cumplir una serie de requisitos, entre ellos el de la edad, necesitó dos años para dar el sí a la intervención.

Con la fecha del quirófano marcada en el calendario, quiso escribir «a contrarreloj» un nuevo disco que recogía todos los pensamientos que se la habían venido a la cabeza en esos años. «Lo pensé como un legado por si era el último disco. No le di muchas vueltas a la idea, pero eso estaba ahí, porque no sabía cómo podía terminar todo esto», confiesa sobre el origen del autoeditado Hollywood es sólo una palabra, que publica este mes.

El resultado, aderezado a posteriori con las colaboraciones de los citados Diana Navarro y Depedro, es probablemente el álbum más significativo de su carrera.

Y lo más importante es que la operación, realizada en enero de 2021, fue un éxito. A los tres meses, tras ocho años de una movilidad frustrante, su primer acercamiento a la guitarra fue «flipante». «Estoy muy contento e ilusionado y la prueba de que todo ha ido bien es que habrá conciertos con toda la banda y otros en sitios más pequeños a los que iré solo», celebra mientras rasga las cuerdas de su guitarra. 

ARCHIVADO EN: Parkinson