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Alertan de que algunos fármacos aumentan los efectos del calor

Redacción
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Desde el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Albacete se aconseja a los pacientes que miren detenidamente los prospectos de los medicamentos para comprobar si requieren un cuidado especial

Imagen de archivo de varias personas en una farmacia de la capital. - Foto: Rubén Serrallé

En plena tercera ola de calor donde los termómetros no bajan de los 38 grados el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Albacete ha querido hacer un llamamiento a la población para alertarla de que determinados medicamentos pueden agravar los efectos de la ola de calor por su mecanismo de acción, y otros pueden provocar fotosensibilización como efecto adverso.

Por ello, se aconseja a los pacientes en tratamiento farmacológico que miren de manera detenida los prospectos de los medicamentos, y consulten a su farmacéutico para comprobar si requieren un cuidado especial, dado que algunos medicamentos deben mantenerse en el frigorífico, y en otros casos, es bueno que no superen los 25 grados de manera sostenida.

Formas farmacéuticas específicas como supositorios, óvulos, cremas, son bastante sensibles a elevaciones de temperatura. En este caso, «es relativamente fácil juzgar el mantenimiento de la calidad después de la exposición al calor porque el aspecto del producto al abrirlo indicará la estabilidad de estos medicamentos», señalan desde el órgano colegial.

En general se aconseja a los pacientes no tomar ningún medicamento sin la prescripción del médico y sin el consejo del farmacéutico en el caso de fármacos que no precisan receta. Siempre debe ser el médico el que evalúe la interrupción del tratamiento.

Unido a ello, los farmacéuticos insisten en que determinados medicamentos, como los antiinflamatorios, antidiabéticos, antidepresivos, corticoides, diuréticos y anticonceptivos, entre otros muchos, son fotosensibilizantes , con lo cual si estamos tomando alguno de ellos y al mismo tiempo nos exponemos al sol, se pueden producir reacciones e intolerancias no deseadas, de ahí que se insista en la importancia de la fotoprotección.

Además, algunos fármacos pueden agravar el llamado golpe de calor. Entre ellos, se encuentran los que provocan alteraciones de líquidos corporales o trastornos electrolíticos y los que afectan a la función renal.

Existen hasta 7.000 presentaciones autorizadas y dispensables en farmacia comunitaria -cerca del 50% de un total de 15.000- requieren especial precaución durante una ola de calor. Si hablamos de principios activos o fármacos, se trataría de unos 680 fármacos, aproximadamente, sobre un total de 2.000.

Desde el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Albacete se recuerda a la población que existen diferentes mecanismos por los cuales los fármacos pueden agravar los efectos de las altas temperaturas. En concreto allgunos favorecen la deshidratación o la pérdida de electrolitos, como los fármacos diuréticos; otros afectan a la funcionalidad del riñón, como los antiinflamatorios, algunos antihipertensivos o algunos antidiabéticos; también, existen medicamentos que interfieren con los mecanismos de pérdida de calor de nuestro cuerpo. Por ejemplo, fármacos que reducen la sudoración, como los antihistamínicos, los antidepresivos o los fármacos para el control de síntomas de la enfermedad de Parkinson. Por el contrario, otros van a disminuir la dilatación de los vasos sanguíneos de la piel, mecanismo que favorece la pérdida de calor. Entre ellos encontramos descongestionantes nasales o fármacos para la migraña; finalmente hay fármacos que pueden aumentar de forma directa la temperatura corporal, como los antipsicóticos para esquizofrenia, ciertos antidepresivos o fármacos antitusivos como dextrometorfano, o analgésicos como tramadol.

Desde el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Albacete se recuerda a la población que si se usa alguno de estos medicamentos durante el verano es importante seguir algunas recomendaciones, tales como mantener una correcta hidratación, bebiendo alrededor de dos litros de agua y otros líquidos y aumentando el consumoj de alimentos como frutas y verduras; evitar exponerse directamente al sol durante las horas centrales del día y usar ropa fresca, de tejidos naturales, que permita la sudoración; además de evitar la automedicación de fármacos que no hayan sido recomendados por el médico o farmacéutico.