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El Teatro Circo abre su abono lírico con 'Aida'

Redacción
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La puesta en escena combina solistas de primer nivel como la soprano Olga Perrier y jóvenes talentos

Un momento de la recepción. - Foto: Ayuntamiento.

El Teatro Circo de Albacete abre mañana su abono lírico con la representación de Aída, ópera de cuatro actos creada por Giussepe Verdi para la inauguración del Canal de Suez, -aunque finalmente su estreno fue en 1871 en El Cairo-, con un elenco de artistas en el que se combina la presencia de solistas de gran nivel, como la soprano Olga Perrier, y jóvenes talentos participantes en el Concurso de Canto 'Ciudad de Albacete' a quienes la compañía de Leonor Gago da la oportunidad de participar en sus puestas en escena.

El vicealcalde y concejal de Cultura, Vicente Casañ, acompañado del director gerente de Cultural Albacete, Ricardo Beléndez, ha dado la bienvenida a Albacete a la soprano ucraniana, afincada en Francia, Olga Perrier, que mañana protagonizará el papel de Aída.

La soprano ha quedado impresionada con la majestuosidad de la cúpula del Teatro Circo y ha recordado que hace años ya actuó en Albacete, con la ópera más popular de Puccini, Madama Butterfly, dentro de una gira que hizo por toda España con el coro de la Ópera de Donbass, un teatro con una gran tradición lírica, de más de un siglo, con quien mantuvo colaboraciones habituales hasta que en 2014 se inició el conflicto bélico en esta zona del este de Ucrania. El vicealcalde ha trasladado a la cantante lírica, nacida en Odessa, la solidaridad de Albacete con el pueblo de Ucrania.

Después de tres décadas de trabajo conjunto con las compañías de los teatros nacionales de Odessa, Kiev, Dombass y Kishinau, Leonor Gago promovió la creación de la compañía L.G. Artist Management, formada por artistas residentes en España y que colaboran habitualmente con los teatros de ópera más prestigiosos del país, desde el Teatro Real al Liceu de Barcelona, pasando por el Palau de las Arts de Valencia.

Dos finalistas del Concurso de Canto 'Ciudad de Albacete'

Pero, además, fruto de su implicación por dar oportunidades a jóvenes talentos, sobre el escenario de esta puesta en escena de Aida, estarán también dos finalistas del III Concurso de Canto 'Ciudad de Albacete', David Cervera y Rocío Faus, pues uno de los premios de este certamen era participar en las producciones de la compañía LGAM.

El vicealcalde ha agradecido a la compañía de Leonor Gago su implicación en este concurso que busca apoyar a jóvenes talentos de la lírica, intérpretes menores de 35 años, a quienes no siempre resulta fácil acceder a oportunidades para demostrar su talento.

Esta ópera de Aida llega con una puesta en escena en la que la compañía ha optado por una producción minimalista, apostando por una nueva manera de ver la ópera de hoy, aportado proyecciones innovadoras, que den un toque de modernidad a sus montajes. "Con esta mezcla de clásico y moderno, buscamos atraer también al público más joven", subrayan desde la compañía LGAM.

Junto a Olga Perrier, en el papel de la esclava etíope Aida, intervendrán Nester Martorell (tenor) que se meterá en la piel de su enamorado Radamés. La mezzosoprano María Luisa Corbacho representará a la princesa egipcia Amneris, a quien sirve Aida y que también está enamorada del capitán egipcio Radamés.

Bajo la dirección musical de José Escandell, completan el reparto Fernando Álvarez (barítono), en el papel de Amonasro; David Cervera, (bajo) como Ramphis; Armando del Hoyo (bajo) interpretando al faraón y Rocío Faus (soprano) que hará de sacerdotisa, completa el elenco el tenor procedente de Moldavia, Iulian Dumitras, en el papel de mensajero.

Con dirección artística de Leonor Gago, los intérpretes representarán la ópera que escribió Verdi situándola en el antiguo Egipto, precisamente invadido por tropas etíopes. Radamés es llamado a liderar el ejército egipcio logrando ganar la batalla al etíope. Aída, su enamorada, es en realidad la hija del rey etíope Amonasro, que se encuentra entre los prisioneros de Radamés tras la victoria. El rey egipcio, lleno de júbilo, concede la mano de su hija Amneris a Radamés.

En la víspera de la boda, Aida y Radamés se reúnen en secreto y la princesa etíope, presionada por su padre, consigue que el guerrero le desvele los planes miliares egipcios. Esta traición es descubierta y Radamés es juzgado y condenado por los sacerdotes a una cruel muerte, ser enterrado vivo en una pirámide. Aida, tanto le ama, que consigue introducirse en la pirámide antes de su llegada. Los amantes abrazados acaban muriendo juntos, de hambre y sed.