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Un bello rincón en el mundo

Ana Martínez
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Liétor ofrece una vega extraordinaria para cultivar productos ecológicos, así como un sinfín de rincones naturales para actividades de multiaventura

Imagen de la iglesia de Liétor. - Foto: Rubén Serrallé

El río Mundo inunda sus huertas y le da un sabor único a uno de los productos estrella que le han dado fama mundial: sus tomates. Ver anunciados los tomates de Liétor en una inmensa mayoría de fruterías de la provincia de Albacete y vecinas es muy frecuente. Sin embargo, la picaresca también hace de las suyas y venden esta denominación fuera de temporada, dado que esta fruta -u hortaliza- solo se produce entre mediados de julio y, como mucho, finales de agosto: «Todo lo que se venda fuera de esa temporada bajo la denominación de tomate de Liétor es falso». Es la explicación de Rafael Díaz Rodríguez, letuario de nacimiento y técnico de la Oficina de Turismo, gran conocedor de la idiosincrasia de este municipio que cuenta con un microclima especial.

La plaza Mayor es el principal lugar de encuentro de vecinos y la que recibe a los visitantes, que ya quedan atraídos por la fuente del pilar ubicada en la fachada de la casa parroquial, antigua vivienda solariega del siglo XVI de la que mana agua no controlada, «porque no pasa por un circuito, pero de aquí hemos bebido toda la vida, incluso antes bajábamos con los botijos», recuerda Alicia Raquel García Soria, también oriunda de Liétor. La fuente, cuya imagen representa a Liétor en un solo vistazo, está decorada con azulejos de Manises desde que fue reformada en la década de los 50 del siglo pasado.

Subiendo por la calle Mesones se encuentra un antiguo caserón, hoy deshabitado, del que mana un pozo:«Estamos en la parte baja del acuífero de Alcadozo y por eso tenemos tantos manantiales», aclara Rafael.

Liétor ha vivido tradicionalmente de la agricultura y la ganadería. A pesar de que su terreno no permite grandes cultivos, cuenta con una red de acequias de procedencia árabe y arrastra tras de sí una fuerte tradición de esparto.

José Antonio Cortés estuvo trabajando 25 años en Madrid hasta que decidió regresar al pueblo que lo vio nacer:«Volví a mi casa», sentencia. Pasea por la calle Mellizos, un lugar en el que muchas de sus casas se encuentran a la venta:«Los herederos han perdido el apego que tenían sus abuelos y sus padres», lamenta José Antonio, que asegura que el parque inmobiliario letuario está integrado por casas pequeñas que necesitan una reforma integral: «Desde la pandemia hay más interés por comprar o alquilar y por eso en el grupo de acción local de la Sierra del Segura se está elaborando una bolsa de vivienda de toda la comarca para incentivar la venta», afirma.

Uno de los mayores encantos que encierra Liétor, seguramente de los que más valor patrimonial y artístico tienen en la provincia, es la ermita de Belén, construida en el siglo XVI y declarada Monumento Nacional en 1976. Sus muros y techumbre revelan unos frescos anónimos que forman una de las colecciones de pintura popular más importantes del barroco. Sus días grandes son el 26 y 27 de diciembre, casi «una fiesta local», apunta Alicia, que relata que en esos días se celebra la misa de Belén, con el canto de villancicos, jornadas en las que antiguamente «se estrenaban abrigos y vestidos» y «se repartían dulces; eran dos días muy importantes para nosotros», recuerda la que fuera por muchos años presidenta de la Cofradía de la Samaritana.

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