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Una saga inmortal

Pablo de Carlos
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La franquicia 'Resident Evil' resurge con fuerza con la película 'Bienvenidos a Raccoon City' y la miniserie 'Oscuridad infinita'

Hablar de Resident Evil es sinónimo de hablar de uno de los survival horror más famosos y veteranos del mundo de los videojuegos. Desde 1996 que salió el primer título de la franquicia, lo hemos visto expandirse hasta cotas insospechadas hasta un total de 73 juegos.  Hollywood le sacó partido gracias al director Paul W.S. Anderson y su esposa Milla Jovovich, protagonista con seis títulos. Las dos últimas propuestas son una serie de Netflix, Oscuridad infinita, y un reboot cinematográfico de Johannes Roberts, Bienvenidos a Raccoon City.

Hoy en día las historias y franquicias sobre zombis están muy extendidas. Diría que sobreexplotadas. Solo hay que ver la eternamente renovada serie de The walking dead y todos sus spin off. Sin embargo no era así en 1996. Y mucho menos en el mundo de los videojuegos. Las únicas referencias son las cinematográficas de directores como George A. Romero y las películas de serie B como las sagas El regreso de los muertos vivientes o Evil Dead, de Sam Raimi. Pues bien, en este entorno, Capcom saca para PlayStation y SegaSaturn Resident Evil, un juego lúgubre en el que manejamos a Chris Redfild o a Jill Valentine en una investigación en un viejo caserón que pronto se convierte en una trampa mortal infestada de muertos vivientes. Esto nos presentará a la corporación Umbrella que está detrás de experimentos secretos.

Paralelamente, Capcom abordaría historias paralelas de estos videojuegos para desarrollarlas en forma de películas: la primera sería un cortometraje Resident Evil: 4D Executer (2000), protagonizada por miembros de Umbrella. El primero de los tres largos se llamó Resident Evil Degeneration (2008).

Milla Jovovich

El live action (por llamarlo de alguna manera) no tardó en llegar. Resident Evil (2002) adapta libremente los acontecimientos del primer videojuego aportando un personaje inédito: Alice Avernathy (Milla Jovovich). La película, sin muchas laudes, gozó de aceptación como para una continuación: Resident Evil. Apocalipsis (2002). La crítica la bendijo porque entendió que respetaba el espíritu del videojuego. No así la tercera entrega, Resident Evil 3: Extintion (2007), que se parecía mucho a Mad Max. Este fue el inicio del declive de la saga. Paul W. S. Anderson retomaría la dirección para las tres siguientes entregas con el fin de congraciarse con la audiencia y darle un final a una trama cada vez más intrincada, inverosímil y fuera de todo canon anterior donde vemos a Alice convertida en un experimento más de Umbrella con superpoderes y en clara venganza contra quien la crearon: Resident Evil. Afterlife (2010), Resident Evil. Retribution (2012) y Resident Evil. Capítulo final (2017). Sin embargo, todos esos esfuerzos fueron en vano y la franquicia se dio por cerrada y enterrada. ¿O no?

La respuesta parece que no, porque en 2021, cuando se celebraba el 25 aniversario de la saga, llegaron nuevos videojuegos, así como una serie en Netflix, Resident Evil: oscuridad infinita. Son cuatro capítulos en formato animación. Es una historia original en la que los infectados del virus T llegan a la Casa Blanca. Tendrán que ser Leon y Claire los que salven la situación. La trama se posicionaría entre los capítulos 4 y 5 de los videojuegos. Es sencillamente impresionante el apartado técnico.

Pero es que aún hay más. Acaba de llegar al mercado doméstico Resident Evil: bienvenidos a Raccoon City. Remake que viene a revivir la franquicia cinematográfica esta vez de la mano de Johannes Roberts (Anderson es productor). La historia es mucho más fiel a lo visto en los videojuegos aunando los acontecimientos de las remasterizaciones de las dos primeras partes. Así, será una película coral en la que destacan Robbie Amell como Chris Redfield y Hannah John-Kamen como Jill Valentine. Los decorados y ambientación son lóbregos y calcados a los vistos en sus versiones del juego. Los arcos argumentales de cada personaje están perfectamente insertados e interactúan entre sí de forma fluida y verosímil y al final acaban haciendo equipo siguiendo lo pautado en los juegos. Todo un tributo.  

¿Y el futuro? Esto no ha hecho más que empezar. Por lo pronto ya ha empezado a rodarse una versión seriada en live action para Netflix. Con respecto al cine, ha de esperarse que, tras el after-credit dejando la historia abierta, este remake sea el inicio de una nueva franquicia a la que se le augura un éxito acorde con esta emergente etapa que está viviendo gracias a las adaptaciones de videojuegos al cine, así como su reconocimiento, ya no tanto en crítica, pero sí de los fans y su público.