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José Pascual Abellán estrena 'Dos familias' y 'Locos'

Emilio Martínez
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El exitoso autor teatral prepara una nueva obra sobre su 'asignatura pendiente': el campo y la tierra

José Pascual Abellán. - Foto: Carlos Paverito

Suma y sigue. Incluso de dos en dos. Cual acontece ahora con un autor teatral ya acostumbrado a que muchas de sus creaciones se suban a los escenarios madrileños. Porque José Pascual Abellán va a estrenar en la capital de España un par de obras que ya han podido disfrutarse en Albacete: «Siempre que puedo doy prioridad a mi tierra, donde mis paisanos han contado en multitud de ocasiones con la primicia de ver la inmensa mayoría de lo que escribo», como justifica a La Tribuna. Ahora en Madrid llegan a la vez, y coincidiendo en varias fechas, Dos familias, -en el Teatro Nueve Norte- que además de haberse visto en los ocasiones distintas en escenarios albaceteños, fue en Barcelona donde se estrenó -en castellano- y se mantuvo durante seis años, y de Locos, la versión masculina de la más nacional e internacional de sus obras, Locas. 

También el estreno de la primera de ellas, que por cierto su autor estima como una de las que en particular de las que más quiere, es doblemente noticia. Ya que por un lado está previsto que sea mañana lunes cuando ocupe las tablas de la prestigiosa sala 'Umbral de Primavera', donde con anterioridad Abellán ya ha representado, con éxito de crítica y espectadores, varias otras obras. «Me llamó una compañía para representar algún texto mío y pensé que era la oportunidad, aunque como es lógico no dependía de mí, porque dependía de que a ellos les gustara, como por fortuna así sucedió», explica.

Y, por otro, estas Dos familias disponen de una colaboración tan especial como poco habitual en las artes escénicas: la del famoso Padre Ángel y su no menos famosa organización, tipo ONG, 'Mensajeros de la Paz'. Al sacerdote también le agradó pues en su momento había visto la versión que se representaba en Barcelona, «porque su entidad benéfica Mensajeros también se vuelca en el acogimiento, que es de lo que va mi obra», como relata Abellán, y la eligió para que se viera, en la iglesia de San Antón, que dirige el padre y donde centra tantas ayudas y apoyos a los más desfavorecidos. De modo que estas especiales familias que protagonizan la creación del albaceteño, que la escribió para estrenarla en Cataluña, como así fue, inician su argumento partiendo de cuando un niño de dos años debe dejar de vivir con los padres de acogida que lo han tenido desde que nació para volver con su padre biológico, ex alcohólico y ex drogadicto, que ha recuperado las riendas de su vida. «La obra habla de la acogida como modalidad familiar», precisa Abellán, «y de la responsabilidad de amar, sobre todo de eso, de la responsabilidad de amar». En esta nueva versión específica para Madrid darán vida a sus personajes 'extraordinarios intérpretes', según el propio albaceteño, como Lluisa Valdaura, Esteban Balbi y Jon Galera, bajo la dirección de Luis de Santa.

cuarenta versiones. No será la única vez que ya en el inicio de la nueva temporada teatral el nombre de Abellán figure en la cartelería, porque de inmediato será el turno de Locos, que tras la primicia de su estreno en Albacete –con el habitual éxito de todas las producciones del paisano- va a iniciar en la capital de España una amplia gira nacional posterior que ahora mismo se está cerrando en fechas y lugares.

Como se sabe esta obra es la continuidad de Locas, su primera creación, que pronto cumplirá su tercer lustro a lo largo del cual siempre ha estado en algún escenario español o de otros muchos países. Y, así, de triunfo en triunfo, con las actuales en Andalucía y Castilla y León, la que va a ser la sexta versión en Argentina también este otoño, la segunda en México y Perú y la primera en Nueva York –por supuesto, en castellano- las locas alcanzan la increíble cifra de cuarenta versiones diferentes desde su estreno.

Algo tan increíble que el concepto se le queda corta a Abellán, pues ni en sus mejores y más utópicos sueños podía pensar. «Vamos, que me iba sorprendiendo día a día y ahora ya no sé cómo calificarlo, porque voy notando que el número de versiones fuera de España se va incrementando y cada vez noto más interés en contar esta historia que se me ocurrió sin ni siquiera pensar que se iba a subir a las tablas, y menos en tal repercusión internacional. No hay palabras para expresar mi felicidad, no hay palabras». No han llegado a ese número de récord propio del famoso libro Guinnes, pero los triunfos del resto de sus creaciones a partir de Locas también son muy grandes. Por lo que parece justo y necesario cuestionarle por la clave de todo ello. Y su creador, con la humildad que le caracteriza afirma que tampoco lo sabe: «No creo que haya ninguna clave ni nada por el estilo que me haga diferente al resto. Quizá, aparte de suerte, en todo caso, la sencillez de las obras y mi continuo interés en intentar reflejar el rincón más humano de cada hombre y cada mujer». 

Una sencillez que, como él mismo admite, fue, es y será el denominador común de todas en general y en particular de la que este creador de éxitos ya está en vías de dar a luz, además con una temática nueva que no oculta que es su 'asignatura pendiente': el campo y la tierra «como generadores de fruto y, por tanto, de futuro», agrega. Temas sobre los que confiesa llevaba años con ganas de tocarlos y no sólo por la influencia de sus padres. 

«Es verdad que ahora mismo ando en ese proceso, con la alegría, además, de la escritura de un trabajo que confío estrene mi actriz favorita que tantos papeles míos ha bordado, aparte de Locas, Ana Casas». De momento no quiere ir más allá de este pequeño avance porque la obra saldrá poco a poco, pero en su mente talentosa siguen confluyendo historias. Algo que él mismo supone que tiene que ver con la necesidad de mirar la realidad: «Mirarla, para después apartar la mirada e intentar contarla».

Porque no hay que olvidar que su dedicación al teatro, que antes era total –escritor, director, encargado de vestuario y escenario y lo que fuera menester- ahora se limita a la faceta de autor, desentendiéndose de todo lo demás. Porque su pasión, y profesión y vocación en grado máximo la de educador a personas especiales y con problemas, le llena tanto que nunca renunciaría a ella, a su labor «como cualquier maestro de educación especial, uno más», puntualiza. «Me parece un trabajo muy gratificante del que no quiero despegarme jamás. Eso sí, claro, dentro de la labor de maestro es verdad que, además de la formación y preparación para la vida adulta, utilizo el teatro como arma para ser libre».