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Pedro J. García

Pedro J. García


Poca broma

11/02/2022

Aristóteles dijo que el hombre es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras, pero en la actualidad, con tanto avance tecnológico y proliferación de redes sociales y sistemas de mensajería, apenas guardamos silencios, opinamos sobre casi todo y, al final, somos dueños de muy poquito y esclavos de mucho. La libertad de expresión es un derecho constitucional, pero de ahí a decir lo primero que a uno se le pase por la cabeza en espacios de dominio público hay un gran trecho. 
El miércoles por la noche, en un programa deportivo de radio se discutía sobre el entrenador femenino del Rayo Vallecano, Carlos Santiso, del que se hicieron públicos unos audios sobre una violación grupal: «Nos falta, sigo diciéndolo, hacer una como los de la Arandina. Nos falta que cojamos a una, pero que sea mayor de edad para no meternos en jaris, y cargárnosla todos juntos». Una periodista defendía que el autor de estas palabras no podía seguir de entrenador de este equipo y el director del programa le preguntó si le parecía bien que hubiese seguido en su cargo un vicepresidente del Gobierno -por Pablo Iglesias- que dijo que azotaría a una periodista hasta que sangrase.
Casos distintos en la forma, pero con el mismo fondo y con la curiosidad de que los dos protagonistas, Santiso e Iglesias, tildaron sus palabras de «una broma».
Yo, como el del anuncio del colesterol, pienso que con esto no se puede permitir ni «poca broma» y recuerdo que hace unos días, en Totana, una joven de 17 años murió a manos de su expareja. Intentemos ser menos esclavos de nuestras palabras y que nuestros silencios sumen contra la lacra del machismo.