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Pilar Cernuda

CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Orgullo

13/09/2022

El triunfo de Carlos Alcaraz en el US Open, que lo eleva al número i del tenis mundial con solo 19 años de edad lo estamos viviendo con una emoción como hacía tiempo que no se daba.

Apenas media docena de nombres nos hacían sentir orgullo, encabezada la lista por Rafael Nadal, nuestro Rafa particular, un hombre que no solo ha sido ejemplo de deportista sino con unas cualidades personales muy por encima de la media. Ha enamorado a media España, ha ha llevado el nombre de España a cotas inimaginables, como ha hecho ahora Carlos Alcaraz, Carlitos, Charlie. La primera felicitación ha sido de Nadal a través de tuit, con un mensaje inequívoco de apoyo,de afecto, de desearle sumar éxitos y más éxitos. Un mensaje, en sus términos, que afianza la idea de que Rafa Nadal es mucho más, muchisimo más, que e,l hombre que las madres desearían de yerno. La mayoría de los españoles le desearían de hermano, de primo, de amigo. Como esta madrugada del lunes ocurrió con Alcaraz.

Estamos escasos de personajes que nos provoquen esos sentimientos. Acaba de morir Javier Marías, grandísima novelista, aunque no todos los españoles sienten pasión por la lectura, por la buena lectura. Una de los pecados o malos hábitos de los que no debemos sentirnos orgullosos. En cualquier sector cultural, deportivo, artístico se pueden encontrar figuras admirables, aunque nunca abrirán los informativos ni las primeras páginas, como Nadal o Alcaraz. No ocurre lo mismo en el mundo de la política. Por desgracia. Ni el presidente de gobierno da la talla aunque ha ganado limpiamente unas elecciones, a los miembros de su equipo mejor ni mencionarlos, y si en el PP aparecen ahora figuras que al menos provocan esperanza en el futuro ha sido porque han apostado, al fin, por la experiencia en lugar del aventurerismo de proponer figuras jóvenes que no aportan nada excepto desconocimiento de las asuntos fundamentales.

En fecha no tan lejanos hemos tenido un secretario general de la OTAN, u presidente del Comité Olímpico Internacional, Presidente de la Cruz Roja Internacional, del Parlamento Europeo, responsable de la Reconstrucción de Bosnia, Embajador de la CEE para el Diálogo en Oriente Medio y algún alto cargo más de relieve. Hoy, la mayoría de los cargos de relieve van a otros países, y en Europa suben como la espuma los portugueses, que ocupan cargos de máxima responsabilidad porque, a pesar de que muchos españoles todavía miran por encima del hombro al país vecino, nos superan ampliamente en educación, cultura y saber estar.

En pocas ocasiones seguimos un acontecimiento con la emoción, la esperanza y los nervios de la hazaña que ha protagonizado Carlos Alcaraz. Estábamos faltos de hechos así, que nos permiten sentirnos bien en nuestra propia piel, gritar de entusiasmo ante un número uno que, esta vez, es un personaje español.

Enhorabuena a Alcaraz y gracias por el regalo que nos ha hecho. Lo necesitábamos.