Peligran un millar de cafeterías y pubes

Ana Martínez
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Mientras el ocio nocturno y la hospedería pueden atravesar una de sus peores crisis, el sector del comercio local se muestra optimista ante el movimiento social que apuesta por su revitalización

Algunos de los establecimientos hosteleros de la calle Tejares desinfectaban sus terrazas para reabrir este fin de semana. - Foto: Rubén Serrallé

Estudios y estadísticas han venido situado a Albacete entre las 20 capitales españolas con mayor número de bares por habitante. La última, fechada en verano de 2018, otorgaba a la provincia un total de 2,68 taperías por cada 1.000 habitantes, lo que en cantidad asciende a más de un millar. A este número hay que sumar todo tipo de restaurantes, establecimientos dedicados al ocio nocturno, cafeterías, hoteles, casas rurales…, hasta conformar una oferta de aproximadamente 4.000 negocios en toda la provincia, de los que alrededor de un 25 o 30% echarán la persiana definitivamente tras no haber podido superar el cierre durante los dos meses del estado de alarma.
«La situación es crítica, la gente está desesperada». Es la lapidaria frase de la gerente de la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería y Turismo (Apeht), Begoña Garijo, entidad desde la que se está trabajando para evitar, tal y como estiman, la desaparición de al menos un millar de negocios relacionados con la hostelería y el turismo, muchos de los cuales lograban sobrevivir por la Feria septembrina, ahora suspendida. Cierto es que la situación del sector es variopinta en función de su dedicación. Muy tocado, y como no se ponga remedio por parte del Gobierno de Castilla-La Mancha, quedará hundido el sector de la hospedería y hotelería de esta provincia, que además de perder la importante campaña de Semana Santa y algunos puentes, lleva tres meses sin la entrada de un cliente y sin esperanza de empezar a tirar en breve mientras no se vaya avanzando de fases y se permitan los desplazamientos interprovinciales. «Alguna pequeña pensión o casa rural ha contratado algo esta última semana con trabajadores que se desplazan dentro de la provincia, pero los hoteles están muertos», dice Garijo.
Vislumbrando el final del estado de alarma hacia finales del mes de junio, el sector del turismo de interior tiene puestas sus esperanzas, precisamente, en una demanda sin precedentes del turismo de naturaleza, pues se prevé que muchos turistas y familias veraneantes se alejen este año de las habituales playas españolas. Eso sí, Castilla-La Mancha y su Gobierno tendrá que llevar a cabo una agresiva campaña de promoción de las excelencias del turismo de interior que ofrece toda la región, dado que competir con otras comunidades autónomas como Asturias, Cantabria o País Vasco, con grandes fortalezas en la montaña, va a ser harto difícil. «Estas regiones van a sacar toda su artillería para recibir al turismo internacional y nosotros no nos podemos quedar atrás», considera la gerente de la Apeht.
La hostelería es otro cantar: cafeterías y bares tenían permitida la reapertura del 50% de sus terrazas en la Fase 1. Sin embargo, en Albacete, apenas abrió ese 18 de mayo un 20% del total del sector, porcentaje al que se sumó otro 15%, aproximadamente, el pasado lunes 25. Incluso hubo negocios de hostelería que abriendo el primer día de la Fase 1 cerraron dos días después, ante la imposibilidad de atender toda la demanda de clientes y a pesar de haber sacado a sus trabajadores de los ERTE. «La mayoría de nuestros bares se están esperando a que nos concedan la Fase 2 para poder abrir el 50% de su aforo interior, porque solo con la terraza no salen las cuentas».
Este ha sido uno de los principales problemas para la hostelería: tener barras y espacios interiores cerrados y reducir a la mitad el número de mesas de sus terrazas, dado que en infinidad de negocios apenas podían instalar dos o tres y las cuentas no salían: pagan más por el recibo de luz al tener las cámaras encendidas y, además, tienen que realizar una importante inversión en la adquisición de geles, guantes y otros equipos de protección y desinfección para garantizar la seguridad de trabajadores y clientes. 
En este sentido, la Apeht ya está negociando con el Ayuntamiento de Albacete y la Diputación, un convenio encaminado a apoyar económicamente los desembolsos que han tenido que hacer los hosteleros para reactivar unos negocios que, aun cerrados, han seguido generando gastos como, por ejemplo, el alquiler.
El ocio nocturno será, sin duda alguna, el más perjudicado por la pandemia. De momento no podrá abrir sus puertas hasta que llegue la Fase 3 y cuando lo haga tendrá que limitar su aforo al 30%. «Se van a cargar la Zona de Albacete, porque los establecimientos con horario nocturno y de discoteca están pagando 4.000, 5.000 y 6.000 euros de alquiler, si reducen el aforo, no habrá quien lo aguante», augura Begoña Garijo, quien si bien afirma que muchos de estos pubes y discotecas pueden abrir sus terrazas, estas ya estaban «muy limitadas» por la Ordenanza del Ruido. «No se puede reabrir un local de estas características para que estén cuatro personas en las esquinas, es ridículo, la gente acude a los pubes para socializar y relacionarse, no para estar escondida, a dos metros de distancia y sin hablar; si estas van a ser las condiciones, muchos hosteleros se verán obligados a cerrar definitivamente».
Por su parte, la restauración también está a las puertas de abrir sus comedores con el 50% del aforo a partir de este lunes, aunque muchos grandes salones se encuentran con mucha incertidumbre respecto a las reservas de ceremonias como bodas o comuniones, porque «nadie sabe qué va a pasar ante los bandazos y la improvisación de este Gobierno».
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