Galiacho crea 'Animawiki'

Emilio Martínez
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El multifacético artista albacetense saca nuevo disco con la J.Teixi Band, su veterano grupo de rock

El albacetense Emilio López-Galiacho, primero por la izquierda, con la J. Teixi Band. - Foto: Julio Moya

Son múltiples las actividades vocacionales y profesionales de Emilio López-Galiacho. A las que desde hace poco ha añadido una nueva «sin fines de lucro, abierta, relacional y colaborativa,  que funciona como una especie de wikipedia», cual apunta en referencia a la que ha bautizado como Animawiki. Y que ocupa parte de su tiempo, amén de, como doctor en Arquitectura, sus clases universitarias –online, claro- en la Facultad de Bellas Artes, sus labores de subdirector de la revista multicultural FronteraD, sus creaciones musicales en solitario y en el veterano grupo de pop/rock y funky que es la J.Teixi Band, sin descartar su dedicación a la fotografía y colaboraciones periodísticas y de otro tipo.
Cuando se le relacionan esas sus múltiples ocupaciones no oculta que en este proyecto personal y personalísimo de Animawiki, sobre el que ya ha mantenido diversas entrevistas en los medios de prensa para intentar difundirla, se ha volcado «con mucha ilusión y energía» buscando el trato ético a los animales y ambicionando su futuro alcance internacional, porque, que él sepa, no existe ninguno similar en el mundo. De momento, con excelente acogida nacional a pesar de llevar poco tiempo. 
Esta pasión compulsiva por tan particular wikipedia, en la que ya ha recopilado mucha información, se debe a muchas y varias razones, que resume: «Se trata de un repositorio abierto y colaborativo de información global que pretende reunir todo el trabajo que se está realizando sobre este tema desde los más variados ámbitos: academia, cultura, activismo, arte, diseño, editoriales, ciencia, alimentación, política, comunicación, emprendimiento». Añadiendo que confía en que esta plataforma lleve presencialmente al mundo de la cultura debates, publicaciones, seminarios, eventos, etcétera.
Porque, en definitiva, este proyecto con su propio lema de expandir la compasión a través del conocimiento, porque ni una ni otro tienen límites, necesita que se extienda al máximo «y entonces llegará a donde la gente quiera llevarlo», como responde siempre que le hacen esta pregunta: «No olvidemos que esta actitud viene desde los tiempos de Plutarco y en las últimas cuatro décadas ha experimentado desde distintos ámbitos un desarrollo tremendo, exponencial e  imparable». 
Y, claro, es obvio que Emilio, quien se define como animalista ya desde pequeño, es profundamente antitaurino. Aunque no estima que haya que luchar mucho contra la tauromaquia: «Ella sola, que únicamente significa un pequeño grano de arena en las terribles cifras del maltrato animal, se está extinguiendo, y es natural que sea así, como han ido desapareciendo históricamente otras tradiciones y prácticas crueles». Por lo que sostiene que le preocupa mucho más los cerca de cien mil millones de animales que cada año en el mundo son torturados y sacrificados para consumo humano en los mataderos, «después de haber llevado una vida infame en las granjas industriales». Agrega que le parece mucho más fácil tomar conciencia de la crueldad y el anacronismo de la tauromaquia o la caza deportiva -«por eso están en declive», justifica-, que ser consciente de que algo tan «normal» como comer carne o pescado provoca infinitamente más sufrimiento, y además contribuye a gran escala a la destrucción del planeta y la nuestra como especie: «La poderosísima industria cárnica sabe que su futuro depende de mantener invisibles sus procedimientos, de seguir logrando que el consumidor final permanezca ajeno a sus despiadados métodos y a las consecuencias terribles que éstos acarrean».
Tras todo este argumentado discurso, desde su óptica, conviene destacar otra de sus originales aventuras profesionales y vocacionales como es su labor en la prestigiosa revista digital FronteraD, de altísimo nivel intelectual en sus sesudos análisis de todos los temas que toca. Una aventura iniciada -junto al periodista y escritor Alfonso Armada, como director- hace una décadas y por la que «algunos agoreros no nos daban ni uno o dos años de vida», cual razonablemente presume ahora. 
Y, con su carácter nada presuntuoso, vuelve a los argumentos al alardear razonablemente de que la publicación está cada vez mejor. Porque la revista se ha convertido en «una marca de prestigio dentro del mundo cultural de habla hispana», lo cual  les ha permitido, entre otras cosas, lanzar un proyecto editorial de libros en papel. «Creo que lo digital y el papel van a seguir conviviendo perfectamente durante bastante tiempo. No son mundos redundantes ni antagónicos, sino complementarios; cada uno ofrece cosas que el otro no tiene». 
Otra de las cuestiones en que el albacetense cuenta con una larga hoja de servicios como es la musical. Y en diversos campos, como sus grabaciones en solitario -con experimentos muy vanguardistas al frente de los teclados como su disco Bar Man - y el ballet de corte clásico pero adaptado a los tiempos modernos que fue Las zapatillas rojas. Esta composición, con libreto de otra albaceteña, María Fernández Graciani, que, además de Madrid, ocupó escenarios de 10 ciudades españolas más, se bailó después por diversos países europeos e hispanoamericanos. 
Emilio confiesa que a un apasionado de la música en diversas facetas como su caso, le gustaría volver a proyectos similares, porque disfrutó mucho con los dos reseñados: «Pero ahora mismo me es imposible sacar más tiempo; ya veremos en el futuro». Porque su dedicación actualmente está volcada en sus labores de compositor y teclista de la J.Teixi Band, uno de los grupos más poliédricos de nuestro país –pop, rock, funky, jazz y lo que le echen-, desde que Javier Teixidor y él lo fundaran hace ya 22 años, sin contar los que sus componentes –entre ellos el albaceteño- anduvieron en otros grupos, en su caso con Mermelada. 
Precisamente el pasado mes de abril estaba previsto que saliera la reedición de uno de los legendarios discos de la banda, Showtime, grabado en directo en el no menos legendario Chesterfield Café, ahora como vinilo y CD incluyendo sus 14 canciones y varias más nuevas. Este álbum, que ya tuvo muy buenas críticas en su momento –ahora redobladas- se iba a presentar en directo en Madrid y después estaba programada una gira, una y otra suspendidas y aplazadas hasta nueva fecha.

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