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Juzgan a una madre por prostituir a su hija

J.G.
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También se sienta en el banquillo el inquilino de la de la progenitora que forzó a la menor a cambio de cocaína y que agredió sexualmente a otra menor, para el que piden 57 años de cárcel

La vista se celebrará en la Audiencia Provincial. - Foto: C. L.

Una madre se sentará hoy en el banquillo de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial por prostituir a su hija, delito por el que se enfrenta a una pena de cuatro años de prisión. En dicho banquillo la acompañará también el que fuera su inquilino, para el que la Fiscalía pide 66 años de cárcel, por dos agresiones sexuales, un abuso sexual continuado y un delito contra la salud pública.

Según el escrito de acusación de la Fiscalía, en la madrugada del 4 al 5 de agosto de 2020, el procesado J.M.Z.C., contactó, como en ocasiones anteriores, con A. (de 15 años) y B. (de 16) y quedó con ambas menores, tuteladas por la Junta de Castilla-La Mancha, en una nave del Polígono Industrial Campollano, donde el acusado les proporcionó cocaína que consumieron los tres. A los pocos minutos, A. comenzó a sentirse mal, mareada, por lo que le pregunto al procesado donde se encontraba el baño, acompañándola éste, que comenzó a manosearla y por la fuerza la penetró vaginalmente y la obligó a que le hiciera una felación.

Con anterioridad a estos hechos, entre finales de 2018 y principios de 2019, el procesado J.M.Z.C., alquiló una habitación a la madre de B. Una noche indeterminada comprendida en el plazo anterior, cuando B. tenía 14 años de edad, el procesado le suministró cocaína y alcohol, y una vez que la misma se encontraba bajo los efectos de ambas sustancias, el procesado le dijo que si podía besarla, a lo que ella se negó, momento en el que el procesado, pese a la negativa expresa de la menor, la agarró del cuello, la condujo a su habitación y le metió los dedos en la vagina, acto seguido la penetró y como no eyaculó, la obligó a practicarle una felación, sin que pudiera moverse, por el alcohol y las drogas consumidas, ya que era la primera vez que tomaba cocaína.

Desde ese día, hasta que la niña cumplió los 16 años, a consecuencia de la dependencia que el acusado le había provocado a la menor, ella mantenía relaciones a cambio de cocaína. Cuando la víctima ya tenía 16 años, iba a la casa a la que el acusado se había ido a vivir y mantenía relaciones con él a cambio de droga, debido a la fuerte dependencia que le había creado.

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