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La Audiencia juzga al grupo criminal rumano que actuó en 25 robos de la Manchuela

MARCELO ORTEGA
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El macrojuicio que está programado para comenzar el próximo martes se alargará todo el mes y serán 14 los acusados que se sienten en el banquillo del tribunal, para quienes la Fiscalía solicita más de 100 años de prisión

Municipios de la provincia donde se cometieron los robos. - Foto: J.M. GARCÍA

Madrigueras, Tarazona de la Mancha, Golosalvo, Fuentealbilla, Motilleja, Villalgordo del Júcar y otros seis enclaves más de la provincia aparecen en la hoja de ruta de los 25 robos que se imputan a un grupo criminal que será juzgado a partir del próximo martes 2 de febrero en la sección Primera de la Audiencia Provincial. En total 14 personas se sentarán en el banquillo, todas de nacionalidad rumana, aunque acusados de formar el grupo dedicado a los robos en viviendas y naves agrícolas hay nueve; los otros cinco están acusados por haber adquirido los productos que robaban, maquinaria y herramientas, fundamentalmente, pero también televisores, electrodomésticos, combustible... Incluso tres cerdos que robaron de una finca de Abengibre.

La multitud de acusados y la amplitud de los hechos a juzgar, 25 delitos, hace que la Audiencia haya programado este juicio para todo el mes de febrero: si no hay cambios habrá tres sesiones por semana, con lo cual esperan poder celebrar toda la vista oral en un máximo de 12 días.

La forma de actuar de este grupo se explica en el escrito de acusación hecho por la Fiscalía, casi 30 folios donde se relatan los distintos golpes que la banda fue asestando en la comarca de La Manchuela, aunque también se les imputa un robo de vivienda en Albacete capital. Aunque en el escrito se incluyen algún robo fechado as principios de 2011, fue en el primer trimestre de 2012 cuando la banda organizada actuó con más fuerza, a veces con más de un robo en la misma noche. Era «una organización estable y coordinada» dedicada a robar en viviendas, casas de campo, naves agrícolas, almacenes... La investigación apunta a que como grupo criminal cada uno de los integrantes tenía «diferentes funciones», y el modus operandi era el mismo:  Unos realizaban labores de reconocimiento de la zona donde iban a robar; con el terreno acotado y reconocido, actuaban «en horas nocturnas, vísperas y días festivos». Para inspeccionar el terreno, utilizaban «vehículos lanzadera», coches que circulaban por delante para avisar de posible presencia policial a los vehículos que venían más atrás transportando los efectos robados.

 

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