Juan L. Hernández Piqueras


Votar en pandemia

18/02/2021

La pandemia está siendo muy larga, un año ya desde su inicio y lo que queda, por tanto resulta inevitable que a lo largo de ella estemos viendo muchas cosas y viviendo otras tantas, como por ejemplo votar. Hemos visto votar en Francia o en Portugal, por no hablar de Estados Unidos y sus recientes y convulsas elecciones presidenciales. Por tanto ¿por qué no votar en Cataluña? Y así se ha hecho y las urnas han hablado con unos datos y en un lenguaje que puede prestarse a diversas lecturas pero que, en cualquier caso, no cuestionan su validez desarrolladas con absoluta normalidad y cubiertas por todas las garantías democráticas. Sí, es cierto que la sombra de la pandemia auguraba una importante abstención y que ello podría influir en los resultados, pero también ocurre cuando llueve o cualquier otro factor climatológico no invita demasiado a salir de casa e ir a votar. Está claro que todo elemento ambiental que no invite a la participación es una cuestión influyente en los resultados y con el que hay que contar a la hora de una cita electoral, y aquí estamos, aunque a veces parece que lo olvidemos, ante la plaga más grande y más grave de las vividas por la humanidad en más de un siglo.
Que la pandemia ha empujado a una buena parte de la abstención producida, seguro. Tan seguro como que los electores más radicalizados han sido los más movilizados de la sociedad catalana a la hora de presentarse ante las urnas y que eso le ha venido muy bien a los independentistas. Pero en ese factor no radica el hundimiento de Ciudadanos y el PP, a quienes Vox les ha pasado y repasado por la derecha arrebatándoles gran parte de su voto potencial.



Las más vistas