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Eloy M. Cebrián

Eloy M. Cebrián


‘Piranesi’

05/08/2022

Hoy quiero recomendar una novela, a sabiendas de lo comprometido que resulta ejercer de crítico en cualquier medio de comunicación y enfrentarse luego a los lectores defraudados. Pero voy a hacer una excepción con la esperanza de que esta joya no pase desapercibida, en especial entre los amantes de la literatura fantástica. La autora de Piranesi, la británica Susanna Clarke, nos encandiló hace unos años con el monumental Jonathan Strange y el señor Norrell, un folletín sobre el renacimiento de la magia en la Inglaterra de las guerras napoleónicas. Y sobre la magia versa también esta nueva novela, un tema que de puro popular ha llegado a resultar trasnochado, por no decir aburrido. Vamos a partir del hecho de que la magia no existe (salvo como metáfora, y de las más vulgares, por cierto), y también de que una de las funciones de los libros es invocar y materializar a las criaturas de la imaginación. Quizás recuerden un relato muy breve de Borges titulado La casa de Asterión, en el que el autor argentino recreó el mito del Minotauro y el laberinto de Creta. Piranesi es el minotauro de la novela de Susanna Clarke, un hombre que explora y contempla una mansión de ilimitados salones adornados con estatuas. La mansión es tan gigantesca que cuenta con sus propios océanos y mareas, su clima y su fauna, y satisface las necesidades físicas e intelectuales de Piranesi, que ama su vida a pesar de su casi total soledad («La hermosura de la Casa es inconmensurable; su Bondad infinita»). ¿Cómo llegó Piranesi a este lugar? ¿Por qué no recuerda si tuvo una vida diferente antes de su llegada? ¿Quiénes son los otros habitantes de la Casa? Las respuestas a estas preguntas conforman una de las tramas más cautivadoras que he tenido el privilegio de leer, un manjar para cualquier amante del género fantástico. Magia en estado puro.