NOTAS AL PIE

Javier D. Bazaga


El último esfuerzo

05/03/2021

¿De verdad las comunidades autónomas no son capaces de alcanzar un criterio común de cara a la Semana Santa? Miren, les confieso que me había propuesto escribir sobre las dudas que me genera -y que aún tengo- la habilitación de ese ‘pasaporte covid’ o pasaporte de vacunación que se está estudiando aprobar en Bruselas para los países de la Unión Europea. Y no me parece un tema que se pueda pasar por alto, aún sin tener una opinión demasiado formada al respecto porque, insisto, sigo teniendo muchas dudas.

Se supone que ese pasaporte acredita que has recibido la vacuna por lo que las posibilidades de contagiar, y de contagiase, prácticamente desaparecen -aunque también hay distintas opiniones sobre ello-, y por tanto tendrías posibilidad de moverte por los países que aprueben su uso. Se trata de una medida que, si bien ‘libera’ a una parte de la población, pone en cuestión la discriminación que puede generar en la otra, en la no vacunada. Coincido en que, aunque sean pocos aún, los que se pueden mover pueden empezar a abrir el camino de la reactivación económica, con sus viajes o con su consumo en los diferentes destinos. Pero los que tardaremos en tener ese salvoconducto, podemos interpretarlo como una merma de nuestros derechos. ¿Discriminación positiva? Llámenlo como quieran, el hecho es que a unos les dejarán moverse y recuperar sus vidas, y a otros no. Hay quien ha pedido el mismo pasaporte para los que ya han pasado la enfermedad, bajo el supuesto de que ya no se van a contagiar. En fin, como digo, me genera muchas dudas. Igual si fuera de los colectivos que ya se han vacunado aplaudiría la propuesta, pero no es así. Y temo que volvamos a los ciudadanos de primera y de segunda, cuando lo que estamos priorizando es la solidaridad por criterios sanitarios. Ahora bien, si en Bruselas, que es donde está la gente lista de Europa, lo están contemplando, oiga, por algo será y algún beneficio tendrá. Ya digo que puede tener cierto efecto en la economía relacionada con los viajes y el turismo que, en un país como el nuestro, seguro que sería bienvenida. Claro que para eso es mejor que se lleven todas las vacunas para alemanes e ingleses para que vuelvan a ocupar nuestras costas, que ya nos vacunaremos nosotros en otro momento.

Pero ya les digo que no he terminado de afianzar ningún criterio, ni para sí ni para no, y mientras, veo que nos estamos preguntando si nos liamos la manta a la cabeza y dejamos al libre albedrío la Semana Santa. Si se abren o no se abren las comunidades. Y digo yo, que si después de un año entero de Covid, que han sido como cinco cursos avanzados de pandemia, que ya nos deberían dar un título, en el que se ha demostrado que cada periodo vacacional provoca una nueva ola, ¿no podríamos hacer un último esfuerzo y evitar jolgorios innecesarios? Entiendo, porque yo también lo estoy, que la población está harta de todo esto, pero la vacunación está demostrando que las residencias empiezan a estar libres del virus. En Castilla-La Mancha se ha reducido la incidencia acumulada gracias a medidas duras, pero efectivas. La Semana Santa es muy importante para muchas personas, sí, pero si las cofradías y hermandades han decidido que esta tampoco va a poder celebrarse, ¿no podrían los gobiernos autonómicos esperar un poco más? La vacuna funciona. Es el último esfuerzo.