Francisco J. Martínez


La espada de Damocles

09/08/2020

La época estival no es la más idónea para aprender a convivir con el coronavirus. En España, estamos acostumbrados a aprovechar las vacaciones veraniegas para intensificar nuestra vida social, bien con viajes a destinos insospechados, bien con encuentros con familia o amigos. Los españoles somos seres excepcionalmente sociales y en tiempos de pandemia así nos va. La famosa espada de Damocles cada vez se sitúa más cerca de nuestras cabezas y nos convertimos en el país con un repunte de casos más numeroso de toda Europa. Parece que no aprendimos la lección primaveral y que estamos condenados a repetir en cada estación hasta que los científicos, ese colectivo al que maltratamos desde hace décadas, encuentren la dichosa vacuna, o en su defecto un tratamiento eficaz contra el Covid-19.
Los sanitarios, esos héroes que se partieron la cara por el resto de la sociedad con medios materiales insuficientes, llevan varios meses con sus advertencias, pero nosotros seguimos a lo nuestro, que si comida de reencuentro con los amigos, que si noche de cena y copas... y esta situación no puede seguir. Varias comunidades autónomas decidieron ya el confinamiento de municipios por contagios incontrolados y parece que el virus surge en cualquier parte y en cualquier circunstancia. Pero debe haber un cambio radical de costumbres y, o la población se conciencia y es capaz de sacrificar este verano, que ya es atípico, o las autoridades deberán endurecer las medidas de prevención, pese a quien pese, y entonces el país se irá por el sumidero de la crisis económica. Como en el chiste, ¿Qué queremos, susto o muerte? La decisión está en nuestras manos.