Javier López-Galiacho


Carta a un barman

13/10/2020

Estimado Fernando Del Diego (hijo):
Aunque es posible que me hayas servido un dry martini en tu afamado cocktail bar Del Diego de la madrileña calle de la Reina, no tenemos el placer de conocernos. Soy de Albacete aunque llevo viviendo en Madrid desde los ochenta. A tu padre, don Fernando,  que en la paz de Dios esté, sí que tuve el honor de tratarle. A los invitados a mi boda les salvó la última copa de aquella noche de julio de 1997, acogiéndoles en ese Monte Athos del cocktail que es “Del Diego”. Don Fernando padre encarnó hasta su muerte, el señorío de la noche madrileña. Se le notaba que había aprendido el oficio al lado del gran Pedro Chicote en la muy cercana Gran Vía. Don Luis Buñuel prefería a tu padre para prepararle su dry martini de ginebra seca y vermú Noilly-Prat. Sé que lo estáis pasando muy mal con la pandemia. El miedo más la incompetencia política se ha llevado por delante cualquier negocio que dependa de la interrelación social. Hay gran nerviosismo e indignación en el mundo madrileño del ocio. Pero eso no es excusa para que la semana pasada, en una entrevista en El Mundo, declararas que «la noche de Madrid está muerta. Parece Albacete». Sinceramente, Fernando, a mí y a muchos albacetenses este comentario despectivo nos ofende. Primero porque no es verdad. Me gustaría, cuando pase este tiempo de horror, invitarte a nuestra afamada Feria de septiembre e incluso en el frio febrero pasearte por la movida nocturna de Albacete para ver qué viva es. Segundo, nos ofendes, Fernando, porque recurres al viejo vicio nacional de usar a Albacete para rebajar cualquier cosa. Ya está bien. Estoy seguro que tu padre, caballero de honor de la noche de Madrid, no hubiera incurrido en este desliz que habrá que achacar a eso que decimos los taurinos: «te ha faltado sitio, Fernando». No dudo que Madrid volverá a salir a las calles y Del Diego renacerá. Te sugiero que no muy tarde y en tu impresionante carta, bautices un cocktail con el nombre Noche de Albacete. Ese día brindaremos al Cielo recordando a tu padre.