LA COLUMNA

Carmen Tomás

Escritora y periodista en información económica


Escudo social o desamparo social

14/02/2021

El presidente de los Colegios de Gestores Administrativos ha puesto esta semana el dedo en la llaga. Los perceptores del Ingreso Mínimo Vital (IMV) y cada miembro de la unidad familiar tendrá que hacer la declaración de la renta. Al menos 150.000 familias se verán afectadas y como todo el mundo sabe no es fácil. Y, lo peor, como el IMV es una prestación no contributiva, las madres que hayan recibido esta ayuda como única fuente de ingresos no podrán beneficiarse de las deducciones por maternidad o gastos de guardería. Por si fuera poco, si algún miembro de la unidad familiar que reciba IMV gana más de 1.800 euros al año, no podrán deducirse las cantidades establecidas por descendiente o ascendiente con o sin discapacidad.

Fernando De Santiago ha explicado que el decreto que regula el IMV establece que los perceptores de esta prestación estarán obligados a presentar la declaración de la renta durante los ejercicios en los que se perciba. Es decir, que una medida que estaba destinada a personas vulnerables, con necesidad extremas, acabarán penalizadas. El escudo social convertido en desamparo social. Esta situación se repite más o menos en los trabajadores que han estado en un ERTE de fuerza mayor. En este caso, como el Estado es segundo pagador junto con la empresa, muchos se verán obligados a presentar la declaración de la renta. Por ejemplo, un trabajador con un sueldo medio de 22.000 euros brutos y que haya estado entre 9 y 10 meses en un ERTE, tendrá que pagar en torno a los 1.400 euros. También los empleados con hijos que hayan estado incluidos en un ERTE no tendrán derecho a la deducción por maternidad o paternidad ni a la ayuda por gastos de guardería.

Tras este relato que hace De Santiago, me pregunto si esta legislación se debe a la torpeza de Escrivá y Díaz o a la voracidad de Montero; si hay alguien coordinando y unificando criterios y por qué la opacidad es la regla general en este Gobierno. La incompetencia es tal que en este decreto y de un plumazo se han cargado todos los estereotipos con que viene definiendo su acción de gobierno: apoyo a las mujeres, lucha contra la pobreza o máxima transparencia. Conviene recordar que "puedes engañar a todo el mundo algún tiempo, pero no a todo el mundo todo el tiempo".