Antonio García


Cuestión de peso

27/07/2020

El 44 por ciento de los españoles ha aumentado de peso durante el confinamiento, de acuerdo con una encuesta de la Sociedad Española de Obesidad, que como su nombre indica es la que tiene encomienda de censar gordos. De otras estadísticas cabe sospechar que han sido engordadas por intereses espurios, pero no de esta que ya viene engordada en origen. Acostumbrados a lidiar con bulos o mentiras gordas durante la pandemia, este puede que sea el único dato que nos proporciona verdades tan gordas como encuestados, a los que no hacía falta preguntar nada porque su respuesta estaba a la vista, en forma de arrobas asertivas que ahora se exponen sin pudor en las playas. Si del otro virus invasor había dudas sobre su transmisión, de este se sabe con certeza que se expande a través de la ingesta indiscriminada de comida basura, la más socorrida durante un encierro, a lo que se añade el sedentarismo forzado, pues para muchos la única actividad física de esos días consistió en lavarse las manos, aplaudir o percutir sobre sartenes, ejercicios de muñeca insuficientes para rebajar las calorías acumuladas a lo largo de un toque de queda en que no podíamos quedar ni tocarnos. Mantener las distancias ahora va a resultar un problema gordo, debido al incremento de gordos en las calles, y si la crisis aparejada a la situación ya nos obligaba a apretarnos el cinturón, esta otra crisis de peso nos obligará a prescindir de él. Mi escepticismo me lleva a dudar de todas las encuestas menos de esta porque cuento con el testimonio empírico, impepinable y veraz del espejo, que a diferencia del gobierno, nunca miente.