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Javier D. Bazaga

NOTAS AL PIE

Javier D. Bazaga


La política del vino

13/05/2022

A la política le hace falta una copa de vino». Esta frase refleja a la perfección el sentir de la ciudadanía española sobre la crispación que se vive estos días, y que alimentan determinados parlamentarios. La pronunció la ministra y portavoz del Ejecutivo nacional, Isabel Rodríguez, que hiló la frase dada su presencia esta semana en la Feria Nacional del Vino (Fenavin), celebrada en Ciudad Real con enorme éxito. La ministra recordó que, con la pandemia, se tuvo que suprimir esa costumbre de tomar un «vino español» después de algunos actos. «Esos momentos tenían su parte positiva, hablar entre todos, dialogar sin atril, sin enfrentamientos, y en esos momentos había puntos de encuentro, así que yo creo que a la política le hace falta una copa de vino».
Lo dijo justo el día –miércoles– en el que el Congreso de los Diputados volvía a ser testigo de un acalorado debate entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la portavoz de la oposición en la Cámara Baja, Cuca Gamarra, en la sesión de control al Gobierno a cuenta de la «sustitución» o «relevo» de la directora del CNI, Paz Esteban, para apaciguar las ansias de ver rodar cabezas del independentismo catalán, y evitar así que la legislatura salte por los aires antes de tiempo por el 'caso Pegasus'. No le faltó razón a Gamarra cuando le dijo a Sánchez que los independentistas no le quieren por su valía, sino todo lo contrario, por la debilidad que muestra al acceder a sus peticiones, primero dándoles acceso a la Comisión de Secretos Oficiales, que se ha quedado sin secretos, y después dándoles en bandeja una jugosa pieza, que ya veremos si les satisface porque ellos tenían la diana algo más alta, mirando a la ministra de Defensa, Margarita Robles.
De ahí, el debate derivó en acusaciones varias, hasta que Sánchez acusó al PP por haber tenido un gobierno de «mangantes». No es de extrañar que, según el CIS, nueve de cada diez encuestados desearían acabar con la tensión en el debate público y reclaman un esfuerzo por alcanzar acuerdos en temas de estado.
Creo que este país necesita a esos agentes de inteligencia que puedan anticipar determinados atentados, ya sean contra las personas o contra la seguridad y la unidad del Estado. No nos lo cuestionamos cuando se trata de combatir el terrorismo. Y nos habríamos ahorrado muchos disgustos –y ahora algún que otro bochorno–, de haber anticipado todo lo ocurrido aquel fatídico 1 de octubre. La verdad, no sé por qué se escandalizan los independentistas espiados y después amnistiados. Un «fallo de seguridad» dijo Sánchez en un intento de suavizar, que más bien agravó las cosas.
Josep Borrell ya dijo en su día que la «política del ibuprofeno» había tenido poco éxito con Cataluña. A lo mejor no es tarde para cambiarlo por esa copita de vino que brindó Rodríguez y no tirar por la borda toda la legislatura, ya de por sí caótica, en un momento crítico que requiere estabilidad y el empuje de todas las fuerzas posibles. Así que más vino para unos, y menos vodka para el otro, por favor.