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Domingo Henares

Domingo Henares


Cinco minutos

09/01/2022

El exceso de información también se paga. Con penas de aburrimiento, de tedio muy próximo a las náuseas y en una actitud de ánimo que linda con el desespero. Una noticia mil veces repetida ya no es novedad, es cansancio políticamente organizado hasta conseguir entre los ciudadanos que todos piensen en lo mucho que papá Estado se cuida de ellos. Como nos está pasando con los virus que tanto nos aquejan, hasta no ser ya noticia, más bien situación normal, propia de nuestra generación, lo mismo que una mala suerte no buscada. Pudiera ser hasta un destino. Y, teniendo en cuenta que todas las catástrofes del mundo caben en cinco minutos de telediario, bien distribuidos, no se ve la necesidad de competir unas cadenas con otras en repetirlo. 
 Los directores de programación televisiva harían bien en ponerse de acuerdo y, más allá de los cinco minutos de tristeza inevitable, contarnos que los niños van y vuelven de la escuela como si nada, que los conductores de autobuses urbanos cumplen con regularidad sus circuitos sin accidentes. Que alguien ha escrito un libro, o lo está leyendo. Menos cinco minutos, tienen todo un telediario por delante y así estaremos atentos a la pantalla. Tal vez entusiasmados.
  Y la tristeza de que todos los súbditos  piensen en lo mismo también alcanza a los poderosos, se vuelve contra ellos vengativo, porque no gobiernan sobre seres libres y felices. Más bien se oye en la ciudad, en las tabernas y en los templos, el runrún de las esquilas cuando pasa un rebaño. Con un cierto hedor a lana, de vivir tan juntos, pensando en los hospitales como único alimento informativo.

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