Paco Mora


Juego de trileros

21/11/2020

En este pobre y desazonado país, la política se ha convertido en un juego de trileros. Nuestros políticos han confundido el arte de gobernar con la permanencia en el poder a costa de lo que sea. Y no cabe referirse a este o aquel partido o a determinados políticos; todos están retozando en los mismos lodazales. Tú me das esta cosa a mí y yo te doy esta cosa a ti. Se trata de un permanente cambio de cromos en el que no existen ideologías, programas ni proyectos. La cuestión es permanecer en los puestos donde se medra y se decide el presente y el futuro de los españoles. Así de simple. 
Los tejemanejes de Sánchez para pactar con Bildu los Presupuestos son el producto de las exigencias de Iglesias, que, a la chita callando, y piano-piano se afianza, con mayor firmeza cada día que pasa, en el árbol del Gobierno del que no se mueve una hoja sin su aquiescencia. Ya pueden retorcerse entre la indignación y el asombro aquellos que, como Felipe González, fueron los artífices de la transición pacífica, desde la dictadura a una democracia social y participativa de corte europeo, a la muerte del general Franco, porque Sánchez, Iglesias, Otegui, y el independentismo catalán se van apuntalando en el poder sin mayores dificultades.
El aplatanamiento generalizado en el que estamos sumidos los españoles, por estas «siete plagas de Egipto» que nos anonadan, es el mejor caldo de cultivo para que nuestros mandamases sigan adelante hasta su objetivo final con la impunidad que les proporciona un pueblo acoquinado por la pandemia del Covid-19. De seguir así las cosas, el tándem Sánchez-Iglesias logrará una España que no la va a reconocer ni la madre que la parió. Y mientras, la coté de Casado sigue entreteniéndose lanzando lamentos a la luna...