Editorial

Serrano, hombre de diálogo para un PP que mira a su pasado

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El Partido Popular de Albacete inició ayer una nueva etapa tras designar como presidente en su XIII Congreso Extraordinario Provincial a Manuel Serrano López. El nuevo dirigente de los populares albacetenses, hombre de partido, ha construido desde hace años, y desde abajo -comenzó en Nuevas Generaciones-, una carrera política dentro del PP basada en el trabajo silencioso y al margen de polémicas. La prueba del algodón de su carácter dialogante fue su paso por la Alcaldía de la ciudad de Albacete, puesto que desempeñó por la sorpresiva dimisión de Javier Cuenca, un cargo que llevó a buen puerto alcanzando unas altas tasas de consenso con los grupos de la oposición. Quizá esa sea la estrategia que quiera desarrollar en esta nueva etapa como máximo responsable de los populares albacetenses en un momento complicado por mor de la situación sanitaria, social y económica por el Covid-19, tomando el relevo de un veterano en el PP provincial, el diputado regional y exalcalde de La Roda, Vicente Aroca, que como él insistió, entró sin hacer ruido, y se va de la misma manera.
El abrumador respaldo logrado, al conseguir más del 99% de los votos emitidos, supone una responsabilidad añadida para un cargo en el que tendrá que hacer equilibrios, puesto que el PP de hoy no es el mismo de hace unos años, cuando eran hegemónicos en el centro-derecha español. Es evidente que en los últimos años el Partido Popular ha sufrido la pérdida de miles de votantes en este país, en esta región y en esta provincia al aparecer alternativas tanto en el centro como en la derecha. Ese es el reto que tiene ante sí el nuevo presidente de los populares. En esa línea integradora hay que situar su anuncio de proponer a los exalcaldes de la ciudad Javier Cuenca, Juan Garrido y Carmen Bayod y a los expresidentes del partido Fermín Cerdán y Marcial Marín -este último, también exconsejero de Educación, Cultura y Deporte y exsecretario de Estado de Educación- que se conviertan en vocales de libre designación del Comité Ejecutivo Provincial, un gesto con el que rescata del pasado etapas en las que los populares sumaban mayorías en las diversas instituciones y, todo ello, a pesar de que algunos de ellos no salieron bien parados de sus envites instituciones y orgánicos. De otro lado, el nuevo presidente del PP pretende que la provincia esté representada en los órganos de dirección de la forma más amplia posible y, de hecho, la designación del villarrobledense Bernardo Ortega como secretario provincial es una prueba de ello.
Serrano es aparato, y el aparato le ha empujado en su carrera nada complicada hacia la presidencia, cuyo único obstáculo, mínimo, fue la candidatura alternativa encabezada por María Ángeles Martínez Paños -apellidos nobles en la derecha albacetense-, que no llegó ni siquiera a la línea de salida. El tiempo dirá si este PP salido del Congreso que mira a su pasado reciente será el que recupere las mayorías. Se verá.