Javier López-Galiacho


Aquel toque de queda

17/11/2020

En este reino de 17 taifas que es España, cada califa autonómico dicta sus normas para frenar el avance del virus. Sólo existe una medida general, salvo para Canarias; esa que te obliga, como una Cenicienta, a estar en casa antes de la medianoche, y no salir hasta el amanecer. De esta medida, por cierto, nos hemos alegrado, especialmente, los padres de adolescentes. Como hoy el uso correcto de la lengua española no va con muchos políticos, a los que han dictado la norma no se les ha ocurrido otra cosa que llamarla «toque de queda». Ese nombre que se dio en la España medieval a aquel tañer de campanas que obligaba a quedarse en casa. El «toque de queda» lo popularizaron tristemente aquellos milicos que golpearon, fusil en mano, la democracia chilena o argentina. Estos políticos nuevos no saben la transcendencia sentimental que esconde ese «toque». Sí, en cambio, lo conocemos unos cuantos españoles que la tarde noche del lunes 23 de febrero de 1981 vivíamos en una de las provincias pertenecientes a la III región militar con sede en Valencia, entre ellas Albacete. A las 19,30 horas, y ante los acontecimientos que tristemente estaban sucediéndose en el Congreso, en Radio Valencia Cadena Ser, su histórico locutor José Luis Palmer, con un militar amenazándole, hacía lectura de un bando redactado y firmado por el capitán general, Jaime Milans del Bosch y Ussía. Todas las emisoras, entre ellas la de Albacete, fueron obligadas a emitirlo. Aquella tarde yo escuchaba la FM de Radio Albacete con el malogrado locutor Paco Moya. La programación se interrumpió para emitir el bando de Milans. El contenido durísimo, acentuado por la locución severa de Palmer, nos hizo creer estar en las militarizadas ciudades de Buenos Aires o Santiago. El bando disponía 11 medidas. Entre ellas, que los militares repelerían sin intimidación, ni previo aviso, todas las agresiones que pudieran sufrir, con la máxima energía, así como el establecimiento de un toque de queda desde las 21 a las siete horas. Cuando el presidente Sánchez anunció el nuevo «toque de queda» anti Covid, todo un torrente de malos recuerdos me inundó. A veces, la palabra es un arma que viene cargada de pasado. De triste pasado.