CATHEDRA LIBRE

Miguel Romero


Los boleros

22/02/2021

Desde el primer bolero del mundo, ‘Tristezas’ de Pepe Sánchez, en una cantina cubana pasando por los boleros españoles, esos que se asemejan con una danza surgida en el siglo XVIII en compás ternario, hasta ahora mismo con los boleros que se entonan en el Consejo de Ministros hay cierta diferencia. Aquellos eran en ese citado compás ternario y estos que cito se ejecutan en compás 4/4.
Al difundirse el bolero desde Cuba por toda América Latina, el bolero se convirtió en un género importante en la historia musical de México. Su nacimiento, influencia y desarrollo dependió de su cercanía a la isla cubana, por lo que comparte un gran parecido en estilo musical con el bolero cubano, incluso llegando a influir más tarde en este. Pronto pasaría del Yucatán a toda la América Central y como no, afincarse en la Venezuela progresista de cuño bolivariano y luego, la Europa de las cantinelas quiso acogerlo como bien se merecía. Al ser un género musical que tuvo una alta popularidad en la década de 1940 a 1970, llegó a Europa y evolucionó la música de cantinas y peñas llevándolo a la música de serenata y su temática romántica lo hizo aceptable a todas las clases sociales. Y es ahí, donde una parte de la clase política actual lo ha tomado como germen de su música de serenata, la que nos están habitualmente dando entre los ministros de un mismo gobierno o entre los partidos de tendencia guitarrera.
Y me atengo a este siglo XXI porque es inconcebible que formen parte del mismo gobierno y opinen tan dispar en cuestiones sociales tan fundamentales; pero aún así, nosotros los ciudadanos de a pie estamos tan confusos que apenas nos interesamos por su diatribas y bailes, porque no tienen sentido o porque no tienen fundamento. Me viene a la memoria, esa Banda que se llama Bloque Depresivo, fundadores de la Floripondio y que dirige un tal ‘el Macha’, de nombre Aldo Asenjo, por su boleros tan modernitas, actuales, y sincrónicos, ¡vaya palabra por cierto!, ya que se pueden asemejar a ese compás de 4/4 citado en el que solo se mueve la pelvis. Y si no, miren sus andares.
Si bien, sigamos disfrutando de esos desencuentros ministeriales, a causa de pedir a gritos leyes nuevas a favor de colectivos desprotegidos como la de Irene Montero con el colectivo ‘trans’, a los que sin duda, respeto y mucho, pero ella sin bajarse del burro en algunas cuestiones que le exige su socio de gobierno, o miren si no, la expresión reciente del vicepresidente sobre que España no existe la «plena normalidad democrática» o su constante provocación contra la monarquía, sea en la persona de Juan Carlos como en la del rey Felipe VI, o esa manía que le ha dado de seguir pensando que el determinismo es la panacea viral. Me gusta más el bolero en ritmo ternario de 3/4.



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