CATHEDRA LIBRE

Miguel Romero


Delibes a cien años

21/09/2020

Miguel Delibes me hace soñar cada vez que pienso en él. Ahora la pandemia vuelve a romper esa sintonía que determinaría una celebración solemne, tal como bien merece nuestro recordado escritor. Cien años de su nacimiento. Un castellano sobrio, de la Vieja, de la que han sudado para revivir su estampa moderna, a una Castilla Nueva, la que no sabe bien donde empieza y dónde acaba. De allí viajó a la nuestra y nos hizo reír y llorar con sus narraciones donde el tío Leo y Elisa deambularon.
El 17 de octubre de 2020 se celebran cien años del nacimiento de Miguel Delibes. Desde la Fundación Miguel Delibes se impulsan una serie de actividades destinadas a divulgar aspectos de su biografía y, especialmente, de su obra.
Recuerdo su frase: Mi vida de escritor no sería como es, si no se apoyase en un fondo moral inalterable. Ética y estética se han dado la mano en todos los aspectos de mi vida», y ahí es donde creo está su gran valor y mi admiración. Un hombre sencillo y solemne a la vez, honesto y humilde, pequeño y grande, austero y rotundo.
Nos lo dice Javier Rodríguez Marcos en su artículo: «En su casa de Valladolid, la pequeña habitación en la que murió Miguel Delibes hace 10 años sigue igual que aquel día: la cama monacal a un lado y en la cabecera, como si fuera un evangelista, Walt Whitman con la barba poblada de mariposas en un grabado de Gregorio Prieto; en la mesilla, un despertador parado a las tres y diez, una cruz de metal, un ajado Evangelio de bolsillo, libros de Miguel Hernández, Francisco Umbral y Carmen Laforet y una vieja grabadora Sanyo. En la habitación contigua -el despacho- solo faltan la mesa en la que escribía y el retrato que García Benito le hizo a su esposa, Ángeles de Castro, y que dio título al libro que el escritor le consagró años después de su prematura muerte: Señora de rojo sobre fondo gris. Ahora están, con la medalla del Premio Cervantes de 1993, en la Biblioteca Nacional de Madrid, que el 17 de septiembre inaugurará una exposición por el centenario del autor, que se cumple un mes después.
En el mueble que alberga la minicadena destaca un cedé con la portada en escaparate: música para ballet de Léo Delibes. ‘El tío Léo’, dice ironizando la cursiva Elisa, cuarta de los siete hijos del novelista y presidenta de la fundación que lleva su nombre».
Ha sido, sin duda, mala suerte la de este año 2020, porque podríamos haber celebrado como bien se merecen, a Benito Pérez Galdós y a Miguel Delibes, y lo hubiera sido para nuestra región, Castilla-La Mancha, un halo de sapiencia necesario por medio de evocar letras en narrativa y versos. Uno y otro sirvieron con su hábil destreza social la convivencia en tierras castellano-manchegas, y escribieron sobre ellas, con habilidad y amor, por eso, desde nuestro corazón, o por lo menos el mío, les añoro y les homenajeo, haciendo eco de su gran obra literaria y sobre todo, de su gran pasión por el mundo.