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Editorial

La incidencia de la pandemia vuelve a disparar todas las alarmas

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La guerra de Ucrania alejó el foco mediático del Covid-19 y la pandemia vuelve a resurgir y a matar de forma silenciosa

Mientras que el país está inmerso en la primera gran operación de tráfico del verano, los datos de contagios de coronavirus comienzan a preocupar a las autoridades sanitarias. La incidencia se acerca peligrosamente al millar de casos por 100.000 habitantes y la presión hospitalaria aumenta al 8,3 por ciento, con más de 10.000 enfermos ingresados en estos momentos. Las situaciones más graves están en las comunidades autónomas con grandes ciudades, como son Madrid, Cataluña o el País Vasco. Todo apunta a que España está ya de lleno en la séptima ola del Covid-19, pero la población no tiene ninguna restricción sanitaria ante uno de los períodos con más relaciones sociales del año. La mortalidad por coronavirus también está en pleno auge y desde el 24 de junio las comunidades autónomas notificaron 507 nuevos fallecidos y más de 200.000 contagios.

Detrás de todos estos datos, se encuentran las variantes más contagiosas de ómicron (Ba.4 y Ba.5), por lo que el Ministerio de Sanidad recomienda volver al uso de la mascarilla y a vacunarse con la tercera dosis de refuerzo a los menores de 50 años. Además, instó a mantener las medidas de protección, especialmente en los colectivos más vulnerables.

En Albacete, los pacientes hospitalizados se acercan ya al centenar, aunque la presión en las UCIno es tan grave, por el momento, como en hospitales de grandes ciudades.

La guerra de Ucrania alejó el foco mediático del Covid-19 y, mientras los informativos se llenan de imágenes de ataques con misiles o de cumbres internacionales donde no se resuelve nada a corto plazo, la pandemia vuelve a resurgir y a matar de forma silenciosa. Es necesario que la población vuelva a extremar las precauciones por un simple ejercicio de responsabilidad individual para con el resto de los ciudadanos de su entorno. No se puede bajar la guardia.

Recuperamos la normalidad y prácticamente volvieron los usos y costumbres prepandémicos, aunque el Covid-19 todavía pulula entre nosotros. Ahora que llega el verano, que los hoteles colgaron el cartel de completo en nuestras costas e islas, que las localidades de interior, como el caso de las albacetenses, vuelven a celebrar sus fiestas tradicionales, que las terrazas de bares y restaurantes rebosan de actividad, es más necesario que nunca la prevención de los ciudadanos por el bien, sobre todo, de nuestros mayores y de nuestros enfermos crónicos, entre otras personas de grupos vulnerables.

El verano no hizo nada más que comenzar y por delante están unos meses que esperemos que no se compliquen y podamos afrontar el otoño en una situación sanitaria estable.