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Eloy M. Cebrián

Eloy M. Cebrián


Melancolía

17/09/2021

Estas lluvias tan otoñales y melancólicas son el epílogo perfecto para la feria más triste de la que se guarda memoria. Por aquello de mantener las formas, se insiste en la denominación de «no feria», aunque habría sido más adecuado llamarla «feria de la depresión posvacacional». Al organizar este simulacro de fiestas patronales en tiempos del Covid, nuestro Ayuntamiento no ha logrado sino emular al artista británico Bansky, que en 2015 montó una parodia de Disneylandia llamada Dismaland en la que cada atracción era una alegoría a la tristeza y a la época oscura en la que vivimos. El castillo de la Bella Durmiente, por ejemplo, estaba en ruinas, y había una gran balsa en la que navegaban embarcaciones en miniatura abarrotadas de emigrantes que colisionaban con acorazados de juguete. La no feria de Albacete es una trampa, pues la apariencia del paseo viene a ser la de siempre, con sus atracciones ruidosas y sus tómbolas. El problema llega cuando, tras ser engolosinados por el aroma del algodón dulce y del moscatel, llegamos a esa Puerta de Hierro cerrada y sombría y, tras colarnos en el recinto como si fuéramos ladrones, nos topamos con una avenida silenciosa y semivacía, con espacios oscuros y clausurados por vallas metálicas que recuerdan a las de los campos de concentración, con un círculo interior (auténtico corazón de esta ciudad) inaccesible y oscuro. Y con algunos puestos de juguetes desangelados cuyos vendedores muestran una expresión tan triste que parte el alma. El bajón de moral está asegurado, y es entonces cuando comprendemos que esta no feria emula a la instalación de Bansky, que lo que aquí se nos muestra en realidad es un símbolo de los tiempos que vivimos. Lo que se nos está recordando es lo que hemos tratado de olvidar durante todo el verano y, francamente, para esto mejor hubiera sido dejarlo correr.