TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Esa mano...

21/07/2020

La tendencia más común en el aficionado neutral es la de alinearse con el débil, con el castigado, con el que no tiene opciones. Y a veces, como si toda esa energía funcionase, sucede. En el ‘Maracanazo’ de 1950, cuando Uruguay le ganó el Mundial a Brasil;en Alcorcón (4-0 al Madrid), en Getafe (4-0 al Barça) y en muchos otros lugares:canchas de baloncesto, pistas de tenis... 
En la última jornada, con todo el cariño hacia el Celta, esa energía estaba detrás del Leganés:mientras los vigueses podían firmar a Nolito, Denis, Rafinha o Mina, los madrileños perdían a sus dos mejores jugadores en el mercado de invierno. En el imaginario popular, ésa era una especie de lucha de clases reservada para la última jornada, a la que todos llegaban con las cábalas hechas, la mayoritaria, ésta:«No creo que el Real Madrid descienda al Leganés (o sea, que el ‘Lega’ ganaría su partido), pero tampoco creo que le Celta no gane al Espanyol (ya descendido, con nada menos que 11 derrotas y seis empates en 19 partidos como local este año)». 
Y sin embargo, dos empates lo finiquitaron todo. El ‘karma’, esa energía que les refiero, la energía de un equipo que sí creía en el milagro, llevó la pelota a la mano (codo) de Jovic dentro del área del Real Madrid. Una jugada que en cada repetición parecía más y más y más penalti. ¿Lo era... o de puro desear todos que lo fuese nos parecía más clara de lo que en realidad era? Desde la ‘sala VOR’ se emitió un ‘Todo OK José Luis’ en el minuto 84 y el Leganés se fue a Segunda por un punto y el Celta se mantuvo por otro, como si algo quisiera decirnos que en frío (y con tiempo) los palmarés y las clasificaciones no son justas con lo sucedido en caliente:que se puede descender con dignidad y que hay permanencias casi indignas.