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Luis del Val

LA COLUMNA

Luis del Val

Periodista y escritor


Prolongada responsabilidad

13/05/2022

En medio de una guerra en Europa, cuya evolución ignoramos, y que mantiene en vilo nuestro futuro y empieza a perjudicar nuestro presente, el Senado de España está muy entretenido en estudiar algo tan exhaustivamente estudiado como el bombardeo de Guernica, ocurrido hace 85 años.
Una señora del PNV quiere pedir responsabilidades, por lo ocurrido entonces, al Estado de España de 2022. Interesante. Quienes protagonizaron aquello deberían ser mayores de edad, así que el más joven de los protagonistas tendría hoy 106 años.
Si seguimos así, vamos a tener que pedir responsabilidades a los carlistas, que a mi abuela le arrasaron la casa, y que sea responsable el PNV. Y quién sabe si los persas no les reclamarán a los griegos los destrozos que les hicieron durante las Guerras Médicas, o los turcos le pidan a España una indemnización por la batalla de Lepanto. El bombardeo de Guernica fue una salvajada y arrebató la vida de casi 700 personas. Está reconocido y documentado. Como el de Dresde, mucho más violento, porque se arrojaron 1.800 toneladas de bombas, la ciudad quedó arrasada, y murieron 25.000 seres humanos, casi cuarenta veces más cadáveres que en Guernica. Por ahora, ningún político alemán ha reclamado nada a Estados Unidos y al Reino Unido, autores de la masacre, y no creo que sea porque los alemanes sean menos inteligentes y menos sensibles que los militantes del PNV.
Claro que razonar con el fanatismo del PNV es inútil. Encima, muchos de sus miembros -creo que la mayoría- se han olvidado de que estuvieron a punto de secundar el golpe de Franco, y que negociaron con Mussolini, asunto tan estudiado como lo de Guernica.
No hay nada que fatigue tanto como la tontería contemporánea y sus predicadores, dispuestos a salvarnos del pasado y jodernos el presente. No se cansan nunca. Son aquellos temibles de los de "un solo libro", a los que se refería Tomás de Aquino: su catecismo nacionalista, su sectarismo inasequible al desaliento, su moral superior, tan legítima como las castas de la India.
Es cierto que los senadores, aparte de calcular qué día viene la transferencia de la nómina -unos 90.000 euros de media- tienen pocas cosas que hacer. Pero perder el tiempo pidiendo indemnizaciones de lo ocurrido en la guerra civil resulta excesivo, incluso para un estúpido lleno de entusiasmo sectario.