José Fidel López


Sobreesfuerzo

29/10/2020

El malecón de la ilusión se vio superado por la segunda ola del coronavirus hace días, semanas... Pero como si de un maldito déjà vu se tratase, lo que cada mañana vemos, escuchamos y leemos forma parte de un más difícil todavía que pone contra las cuerdas cualquier certidumbre que nos permita mirar con algo de confianza hacia el futuro, ya que hoy por hoy solo vemos el drama de una crisis económica, social y sanitaria.
Es lícito el malestar de la ciudadanía con la indefinición de nuestros políticos, que zigzaguearon sin remedio ni miramientos cuando el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, lanzó a los cuatro vientos su eslogan basado en esa nueva normalidad que invitaba a salir y divertirse. Unos y otros -unos más que otros, ciertamente- se enzarzaron a puñetazos en el ring de la política, convirtiendo la gestión de una pandemia en un espectáculo obsceno, y algunos hasta con una iconografía hortera de banderas como atrezo. Los mensajes, después, no dejaron de ser un laberinto de complicada salida, con dimes y diretes, que más bien parecían un insulto a la lógica.
Pero el virus, que es cobarde e inmisericorde, estaba ahí, esperando a que el hastío hiciera mella en la actitud del personal. La responsabilidad, como la empatía, son atributos propios de cada cual. Y es fetén que hay ocasiones en las que no puedes pedir peras al olmo. Pero el Covid-19 se nos presenta mal encarado. Y sí, la esperanza comienza a gastarse. Pues habrá que hacer un esfuerzo, un sobreesfuerzo mejor. Y no pensemos en los que no cumplen.