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Pilar Cernuda

CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Superficialidad, frivolidad

01/08/2022

Lo menos que se puede pedir a un gobierno es que se tome en serio su trabajo.

Estamos en manos de un presidente y ministros que no están a la altura, se evidencia día a día. La mayoría de ellos, empezando por el propio Sánchez, no habían gestionado ni su casa, por lo que no sabían que para que las cosas vayan bien los gastos tienen que acomodarse a los ingresos. Tampoco tenían noción del obligado sentido institucional, no conocían las leyes y cuando llegó la hora de la verdad gobernaron con el mismo espíritu que un grupo de amiguetes, tratando de aprovechar las ventajas de mandar y tener a su servicio cantidad de privilegios gratis total.

No se trata de una visión malévola del gobierno actual, sino que los hechos que demuestran su frivolidad son constantes. Y crecientes. Con el agravante de que España, como la mayoría de los países del mundo, atraviesa una crisis económica, energética y social muy profunda, lo que provoca que duelen más, preocupan más, esos gestos.

El presidente dice fuera corbatas para aguantar mejor sin aire acondicionado. Debe pensar que todos los españoles disfrutan de ese lujo, y la mayoría de sus medidas están relacionadas con los grados del aire acondicionado, como si no hubiera millones de familias que viven en apenas 50 metros cuadrados y no conocen más aire acondicionado que el del metro o el autobús. Y no es demagogia. Eso sí, ese mismo presidente tan preocupado por el gasto y la contaminación utiliza un helicóptero, un Audi y un Falcon para un viaje de 300 km.

Una de sus ministras gasta varios miles de euros en promover la igualdad en las playas con unos carteles ridículamente retocados y que no contaban con la autorización de las personas fotografiadas. Una campaña que demuestra que Irene Montero no tiene ni idea de qué público llena las playas españolas, cree que solo acuden mujeres y hombres con cuerpos de infarto y no se ve una persona entrada en carnes en todo el litoral. Menos piscina de Galapagar y más pisar la calle, habría que decirle a la peculiar feminista.

Sánchez, para paliar el efecto de su criticada reacción ante la ratificación de la condena por los ETE, se ha ido a los Balcanes a dar apoyo público a los países que llaman a la puerta de la Unión Europea. Mejor le habría ido si en vez de montar una gira para demostrar su europeísmo se ocupara un poco más de los problemas españoles. Pone toda la carne en el asador con vistas a que la presidencia de turno de la UE le permita mantenerse en Moncloa, aunque esa presidencia rotatoria, que ya hemos ejercido más veces, no es para tanto. Pero en las ocasiones anteriores los presidentes no las han utilizado con fines electorales.

El gobierno se va de vacaciones. Al menos tenemos por delante tres semanas sin episodios que provocan vergüenza ajena.