Elena Serrallé


El banco que alimenta la esperanza

18/11/2020

Su café y mi té fueron testigos de nuestra conversación. Ana me contaba el pasado viernes que lleva varias semanas colaborando con el Banco de Alimentos de Albacete. Escuché como se escuchan los discursos interesantes, atenta y receptiva. Tomé buena nota de su mensaje solidario y totalmente altruista. Le brillaban los ojos debido a la pasión con la que tildaba sus palabras. Fue clara y pragmática. «La situación es tremenda», me decía una voz filtrada por la mascarilla. «A la gente que se ha ayudado siempre se ha sumado otra que el año pasado era la que colaboraba», me advertía su mirada preocupada. La despensa va menguando y la demanda es mayor cada día, cada hora.
Las colas del hambre es el término con el que la prensa ha bautizado el drama que estamos viendo y viviendo. Familias con una situación económica muy precaria, protagonistas de ERTE y horas bajas profesionalmente hablando. Planes truncados y reveses inesperados. Neveras vacías y niños todavía más victimizados. Desvelos nocturnos y ojeras para desayunar.
El pasado lunes arrancó la campaña de recogida de alimentos de este año, que finaliza el próximo día 22. Ana me pidió que le ayudara a difundirla y lo hago desde este rincón privilegiado. Alzo la voz y reclamo vuestra atención.
Yo os pido que frente a las colas del hambre respondamos con las colas de la solidaridad, con las de la esperanza y la generosidad, con las colas de la empatía y la bondad porque sé sobradamente que Albacete y su gente estará a la altura.